Home / Iglesia en Guadalajara / Mediante la maternidad podemos restaurar la paz en México
No hay nada que contribuya más a la decadencia de un pueblo que la pérdida del sentido de la maternidad de la mujer / Fotografía; Archivo

Mediante la maternidad podemos restaurar la paz en México

Si no hacemos a nuestros hijos sentir valiosos y amados, tal vez alguien lo hará para sumarlos a sus oscuros intereses.

Brenda del Río

El primer espejo donde se mira un bebé es en el rostro de su madre, ese rostro le podrá decir, si es precioso, y que ha venido a embellecer su vida entera. Un ser humano antes de saber mirarse en un espejo ha recibido en el rostro de ella la afirmación de ser valioso. Eso le guardará de ser vulnerable ante las bandas delincuenciales en su primera adolescencia que aplauden las fechorías de los jóvenes que reclutan a temprana edad carentes de esa afirmación.

Los presos por homicidio y secuestro que entrevisté en el penal de Puente Grande hace tres años me lo confirmaron. Uno de ellos, el mas violento, me comentó que estando solo todo el día porque sus padres trabajaban hasta noche, que sus vecinos de la Colonia Echeverría le invitaron primero a llevar paquetes de droga unas cuadras más adelante y después a robar metiéndolo por rendijas a las fábricas de la zona industrial para reafirmar su auto estima con una palmada en la espalda diciéndole “sí que eres bueno para esto”.

La maternidad repara

Los últimos descubrimientos revelan que las células fetales se filtran por el cordón umbilical hacia el cuerpo de la madre y se alojan en los órganos sólidos de la madre: el corazón, cerebro, riñones, hígado y baso, y si estos tuvieran una deficiencia o una herida, esas células fetales harán un trabajo de reparación. Eso confirma los estudios dirigidos por el  Dr. David Reardom, donde se evidencia que dar a luz tiene un efecto protector en la vida y la salud de la mujer bajando su riesgo de cáncer, de infarto y hasta de morir en accidentes, asesinato o suicidio.

La leche materna contiene células vivas que son transferidas al cuerpo del hijo. Los estudios revelan que los bebés lactados al seno materno tienen ventajas en la sociabilización y la salud de manera permanente. El bebé antes de nacer se comunica con el mundo a través de la placenta, pero una vez nacido su placenta hacia el exterior es su madre.

María, madre del Señor, se quedó en su cuerpo con células fetales de Jesús, porque las madres se quedan con ellas toda su vida. María nutrió con su leche, con esas células vivas al salvador de los hombres. Jesús tomó carne y sangre de María. Fue el espejo donde por primera vez se miró el rey de los hombres. Toda mujer influimos en la personalidad, la empatía y la seguridad de sí mismo de cada hijo nuestro. La misma María, que hizo sonreír a Dios con su candor y su gracia fue criada por otra mujer madre: Santa Ana. México podrá volver a la paz con los esfuerzos de todos, pero en buena medida las mujeres podrán hacerlo posible a través de una maternidad plena, sana, alegre y positiva. Las experiencias pre natales determinan el temperamento y la capacidad cognitiva (Libro de Embriología de Langman, p.14).

Buenas madres y santos padres

Contarle al bebé mexicano en nuestro rostro y hacerle sentir en nuestros brazos, que es una belleza, don de Dios y que es amado forjará corazones tejidos para la paz. Coincido entonces con Jorge Escala en su frase llena de sabiduría: “No hay nada que contribuya mas a la decadencia de un pueblo que la pérdida del sentido de la maternidad de la mujer”.

En las Sagradas Escrituras encontramos que Dios nos ama con “Rahamim” con entraña materna. Encontramos una historia sagrada que está llena de embarazos milagrosos. En el Evangelio encontramos madres alcanzando, por su intercesión, grandes bienes para sus hijos: salud y hasta una nueva vida.

México necesita, más que nunca mujeres según el Evangelio: mujeres llenas de fe, quienes con la gracia alcancen virtudes que potencien su maternidad y entonces con esa maternidad vivida en plenitud y alegría sean gestados y formados nuevos mexicanos, agentes de paz, promotores de concordia, madres hermosas en todos los aspectos educando padres según José, descendiente de David. Un varón lleno de virilidad santa o de una santa virilidad. Un varón que amó a María más que a sí mismo. Aquel que no se olvidó de su principal y natural papel: ser el protector de la mujer, de los niños y de la familia.

“No hay nada que contribuya más a la decadencia de un pueblo que la pérdida del sentido de la maternidad de la mujer”.

Acerca de admin

Revisa También

10,000 Navidades en Una: alimento para más de 30 mil personas

Nicolle Alcaraz Compañía, amor y generosidad, disfrutaron miles de personas durante el evento 10 mil …