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Misa Crismal: El ejemplo de María y la presencia del Espíritu Santo nos invitan a ser testigos de Cristo

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

En la solemnidad de la Asunción de María, advocación a la que está dedicada la Catedral Metropolitana de Guadalajara, se llevó a cabo la solemne Misa Crismal que ordinariamente se celebra el Jueves Santo y que, en esta ocasión, con motivo de la pandemia por COVID-19 no se pudo realizar durante la Semana Mayor.

Homilia Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega

En la Homilía el señor Cardenal explicó el origen del dogma de la Asunción de María, fiesta instituida por el Papa Pío XII en el año de 1950, quien para declarar este dogma hizo una amplia consulta entre el episcopado del mundo y los fieles de todo el orbe, también.

El Cardenal Robles explicó que 4 fueron las razones del Papa Pío XII para definir que María Santísima fue asunta a los cielos en cuerpo y alma. La primera, su Inmaculada Concepción; en segundo lugar, su maternidad, pues fue elegida para ser Madre del Hijo de Dios y de su carne y su sangre se formó Jesucristo Nuestro Señor.

Una tercera razón es la virginidad perpetua de María. “María fue preservada de todo pecado porque estaba destinada a ser fértil tabernáculo viviente del hijo de Dios. Así lo define también el II Concilio de Constantinopla, fijémonos que esta definición que hizo el Papa Pío XII en 1950, tomó en cuenta el consenso de los Obispos y de los fieles de entonces, pero también asume la tradición del magisterio, de las enseñanzas de los santos padres y de los concilios antiguos”.

“Finalmente, la cuarta razón que toma el Papa Pío XII para definir este dogma es la cooperación de María a la obra de la Redención. La criatura que más coopero poniendo todo su ser, toda su persona, todo lo que ella era al servicio de la redención del mundo, fue María.

“María coopero con Dios, cooperó con su hijo Jesucristo para que nosotros fuéramos redimidos y salvados, por eso es obvio que la primera, por así decir, beneficiaria de los frutos de la redención con la que ella cooperó,  fue la Santísima Virgen María, siendo llevada al Cielo en cuerpo y alma”.

El Cardenal Robles, Arzobispo de Guadalajara explicó que ésta, además de una verdad de fe, es una enseñanza para nosotros los fieles cristianos quienes debemos, mientras dure nuestra peregrinación por este mundo, en la lucha contra las fuerzas del mal.

“Nosotros lo experimentamos, tenemos que vivir en una lucha constante por no sucumbir ante las tentaciones, y ante las fuerzas del mal, tenemos que abrazarnos a la gracia y a la fuerza de la salvación que Jesucristo nos mereció con su muerte y con su resurrección”.

Asimismo, el señor Cardenal añadió que la segunda enseñanza que nos deja esta fiesta es la esperanza, pues la Asunción de la Santísima Virgen nos recuerda cuáles la meta a la que estamos destinados. “No somos ciudadanos permanentes de esta tierra, somos peregrinos y la Santísima Virgen nos señala la meta, la meta que es el cielo al que ascendió Jesucristo después de su resurrección, y del que hizo participé a María, la criatura más cercana a la obra de nuestra Redención.

Refirió que no debemos dejarnos desanimar, desalentar por lo que acontece: “Yo creo que hay muchas personas en este momento verdaderamente desanimadas, desalentadas, desconcertadas, deprimidas, que ya no le encuentran sentido a la lucha por lo que estamos viviendo.

“Los que somos discípulos de Cristo y somos hijos de la Santísima Virgen María tenemos que ser testigos de la lucha, testigos de la esperanza, para eso necesitamos, como María y como Cristo, estar revestidos de la fuerza y de la presencia de Dios, Espíritu Santo”.

Finalmente, recordó que nuestra vida está marcada por la presencia y por la acción del Espíritu Santo, “la bendición y la consagración de los santos óleos que vamos a vivir en un momento, nos van a recordar ésta verdad: El Espíritu Santo se hace presente en nuestra vida desde el momento en que renacemos a la dignidad de ser hijos de Dios, y desde el momento en que somos revestidos con una presencia especialísima el día de nuestra Confirmación. El Espíritu Santo nos acompaña como fuerza, con sus dones, con sus luces, para que nos mantengamos verdaderamente como testigos de Cristo, y caminemos como María hacia la meta última que es la participación plena de la vida de Dios.

“Que la Santísima Virgen María nos alcance ésta gracia y que el rito de la bendición y consagración de los santos óleos nos recuerde este don de Dios Espíritu Santo en nuestra vida. Que así sea”.

Posteriormente siguió el rito de la consagración de los oleos y el santo crisma que en las siguientes semanas y según la agenda previa, recogerán los sacerdotes en la iglesia Catedral.

En la celebración participaron alrededor de 50 sacerdotes, 15 laicos, 3 religiosas, el Cabildo de la Catedral, los Obispos Auxiliares de Guadalajara Mons. Juan Manuel Muñoz Curiel, Mons. Héctor López Alvarado, así como Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo Emérito de Antequera, Oaxaca y Mons. Héctor Guerrero Córdova, Obispo Emérito de los Mixes, Oaxaca.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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