Home / Cultura y Formación / Desde el Corazón / Oración, Ayuno y Misericordia van juntos
Ayunar y orar, sirven para amar.

Oración, Ayuno y Misericordia van juntos

Lic. Lupita:

No puedo transmitir a mis hijos el valor de la oración y el ayuno. Ellos me alegan que para qué hacer todo esto pues es tiempo perdido. Ellos dicen que es mejor hacer buenas obras y dejar las “mocherías” en el pasado.

Ana Teresa B.

Hermana mía, Teresa:

San Pedro Crisólogo tiene una homilía maravillosa al respecto: Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto, es el alma de la oración, y  la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros dos, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca.

Existen buenas personas que hacen buenas obras sin referencia a Dios. Personas que atendiendo a un llamado interior, hacen el bien sin pedir nada a cambio pero de forma auto-referencial. Es decir, la persona ayuda porque se considera buena y se siente bien al hacerlo. Esto es altruismo, y aunque es una actitud noble, es inferior a la acción de quien en nombre de Dios, mirando a Cristo en el hermano, ama y sirve en Su nombre (en el nombre de Dios y no en nombre propio).

También hay quienes practican actos de piedad sin hacerlos vida. Mucha oración y ayuno sin acción es lo que propiamente llamaríamos “mochería”, la  persona practica una doble moral: por un lado se muestra haciendo reverencia a Dios pero por otro, no reverencia a sus hermanos. “Si alguno dice: yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso” (1 Jn. 4, 20).

El equilibrio y la coherencia cristiana hacen que oración, ayuno y misericordia vayan siempre juntos.  Por el ayuno aprendemos a desapegarnos de las cosas materiales;  por la oración, mantenemos viva nuestra comunicación con Dios y conocemos su Santa Voluntad para practicar la Misericordia que es hacer el bien a todos especialmente a los que sufren por diversas formas de injusticia. De esta forma, al hacer el bien, no nos quedamos en una ayuda para la dimensión horizontal (quedarnos en aspectos materiales) sino que favorecemos además la dimensión vertical (la relación con Dios) y contribuimos a la salvación de las almas, que es el bien supremo.

Ayunar y orar, ¡para amar de verdad!

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

Acerca de admin

Revisa También

Nombramientos sacerdotales | Agosto 2021

PÁRROCOS Día 11 Pbro. Mauro Macías Arellano, Nuestra Señora de Guadalupe, Fraccionamiento URBI, Tonalá, Jal. …