Home / Cultura y Formación / Preparando mi liturgia: La Inmaculada Concepción

Preparando mi liturgia: La Inmaculada Concepción

LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Lunes 09 de Diciembre.

Adaptación: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Saludo

(Ver Segunda Lectura)
Dios nos llama en Cristo a ser santos e intachables; y, como María, a vivir en la presencia de Dios.
Ojalá sepan ustedes responder al llamado de Dios…
Nuestro Señor Jesucristo esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu Espíritu.

Ideas para el Celebrante:

(María restaura el plan de Dios colaborando con Él; María guía en el camino a todos los que caminan hacia el Señor… Hoy la Iglesia aplica a María, la virgen concebida sin pecado, las palabras del profeta: “Me regocijo de alegría en el Señor, mi alma se alegra en mi Dios”. ¿Por qué esta alegría? Porque María es como el jardín de la humanidad donde Dios hace brotar la buena semilla… Ella es la sierva del Señor y la imagen de lo que la Iglesia habría de ser… Dios es fiel a sus promesas y, por medio de María, nos dio a nuestro Salvador. María es, entre todas las personas, la primera y la única que fue preservada del pecado… Ella es el paraíso restaurado donde Dios y el pueblo se encuentran mutuamente…)

Acto Penitencial

No estamos libres de pecado, y compartimos la responsabilidad por el pecado en el mundo… Busquemos el perdón de Dios y pidamos para que nosotros también participemos de la gracia y de la bondad del mismo Dios. (Pausa)
Dios nos ama con tanto amor que fue generoso con nosotros en su misericordia: R/ Señor, ten piedad.
Cuando estábamos muertos por el pecado, nos restauró a la vida por medio de Jesucristo, hijo de María. R/ Cristo, ten piedad.
La gracia de Dios, su amor, nos ha salvado y resucitado a una vida nueva con Cristo. R/ Señor, ten piedad.
Ten misericordia de nosotros, Señor, destruye el poder del mal en nosotros y guarda tus promesas. Haznos tus hijos, hijos de la luz, y llévanos a la vida eterna. Amén.

LECTURAS:

Gen 3, 9-15.20: Dios condena el poder del mal simbolizado en la serpiente. Promete que las fuerzas del bien, activas también en la humanidad y en el mundo, vencerán al pecado.
Ef 1, 3-6. 11-12: Antes de todos los tiempos, fuimos destinados para llegar a ser hijos de Dios, su pueblo santo, por medio de la salvación de Cristo.
Lc 1, 26-38: Como la “Favorecida de Dios”, María es el modelo profético de los que vencen al mal. Con ella comienza el cumplimiento de las promesas de Dios. Con ella, los que son uno con Cristo, aprenderán a decir “Sí” al Plan de Dios.

Oración de los Fieles

Demos gracias a Dios nuestro Padre por darnos a su amado Hijo Jesús por medio de la Bienaventurada Virgen María. Pidamos que la obra de salvación iniciada y visible en María continúe en nosotros, por medio de Jesús. Y pidámosle: R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.

  1. Por la Iglesia de Jesucristo, para que sea el signo para todo el mundo de que Dios quiere estar cerca de su pueblo, roguemos al Señor. R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
  2. Por nuestro mundo, que está en urgente necesidad de paz, para que la gente pueda entenderse y amarse mutuamente, y que nosotros nos veamos libres de guerra y de toda clase de violencia, de desastres naturales, del hambre y del pecado, roguemos al Señor. R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
  3. Por nuestras familias cristianas, para que estén unidas en el Señor; por nuestros jóvenes, para que nosotros les ofrezcamos un futuro en el que creer; por los niños huérfanos y abandonados, para que sepamos dales amor, cariño y seguridad, roguemos al Señor. R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
  4. Por nuestras comunidades cristianas, para que sean centros de alegría y esperanza, y protectoras de toda vida; para que su fe y espíritu de servicio dé testimonio de la presencia de Cristo, roguemos al Señor. R/ Señor, quédate con nosotros por medio de tu Hijo.
    Oh Dios y Padre nuestro, María no guardó egoístamente su Hijo solamente para sí misma, sino que lo dio al mundo como su mejor regalo. Que nuestra fe y nuestro amor también sean amplios y profundos como los de María. Que así podamos compartir nuestra experiencia de Jesús con todo el mundo, cercano o lejano, porque él es el Señor de todos, ahora y por los siglos de los siglos.

Introducción al Padre Nuestro

Con y como María queremos hacer la voluntad de Dios, para que su reino venga a nosotros.
Digámoselo a nuestro Padre en el cielo con las palabras del mismo Jesús:
R/ Padre nuestro…

Invitación a la Comunión

Este es Jesucristo, el Señor, el Hijo de la Virgen Madre;
en Él, Dios nos has escogido para ser santos y sin mancha.
Dichosos nosotros, invitados a participar en su banquete. R/ Señor, no soy digno…

Bendición

A un mundo en espera de salvación, María le dio un Salvador, porque dio su “Sí” al Plan de Dios.
A un mundo que hoy busca y espera sentido y esperanza, le podemos dar nosotros la paz y la justicia de Cristo, si estamos también dispuestos a decir nuestro “Sí” a los designios de Dios para nosotros en nuestro mundo… Porque él nos ha llamado a continuar la misión que él mismo comenzó con la eficaz colaboración de María…
Que sepamos responder a este llamado con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. Amén.
Podemos ir en paz a consagrarle nuestro mundo a Cristo.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra: ¿Experimento la necesidad de acercarme a Dios y a su Salvación?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …