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¿Qué significa e implica para mí tener fe?

Desarrollo Espiritual,

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo C, 06 de Octubre de 2019.

La fe puede crecer y madurar,  y podemos crecer y madurar con la fe

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Habacuc 1, 2-3; 2,2-4: El pueblo de Dios, en medio de duras pruebas, confía y suplica a DiosÉl le promete que llegará un día de salvación en el que el malvado sucumbirá y el justo vivirá por su fe…

Salmo 94: El Señor nos salva, por eso debemos estar alegres y agradecidos… Él nos creó, nos hizo su pueblo y es nuestro pastor… Seamos dóciles con un corazón bien dispuesto y creámosle…

2 Timoteo 1, 6-8.13-14: San Pablo nos invita:

1.     A reavivar el don de Dios que está en nosotros… eso nos da fortaleza, amor y moderación…

2.     A no avergonzarnos y a sufrir anunciando el Evangelio sostenidos por la fuerza de Dios…

3.     A mantenernos en la sólida doctrina sobre la fe y el amor… El Espíritu nos ayuda a guardar este tesoro…

Lucas 17, 5-19: Jesús aprovecha la petición de sus apóstoles de aumentarles la fe para enseñarles que su fe es pequeña y que deben hacerla crecer mediante el servicio… Oh! Y que tengan cuidado de que lo que crezca no sea su ego, sino su capacidad de hacer gratuitamente lo que deben hacer…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

 Un tema común a todas las lecturas de hoy es la fe… Pero, no se trata de definirla o describirla, sino de señalar algunas actitudes y comportamientos propios de una persona que tiene, defiende y promueve su fe… Comencemos por preguntarnos: ¿Yo me considero una persona creyente? ¿En qué se nota?

Quien tiene fe confía en Dios aún en medio de las adversidades

Veamos algunas de las notas que nos sugiere hoy la Palabra: Según la primera lectura, quien tiene fe confía en Dios, aún en medio de situaciones terriblemente adversas, y espera pacientemente… Según el Salmista, quien tiene fe reconoce la obra de Dios, le abre su corazón y confía en Él… Según Pablo, quien tiene fe la defiende y renueva el don que Dios le ha dado desde el día de su bautismo, matrimonio, ordenación, etc…. Según Jesús, en el Evangelio, la fe consiste en ser capaz de servir con amor, fidelidad y responsabilidad y sin esperar nada a cambio…

Abundemos en algunas de estas pistas:

•      Procuremos no confundir el concepto de fe (y de Dios) como algo meramente utilitarista… La fe no es una “palanca” para manipular a Dios de forma que Él me resuelva todos los problemas de la vida… Esta “fe” manifestaría solamente que somos inmaduros, incapaces de asumir nuestras responsabilidades o de respetar los procesos naturales de la vida… La fe auténtica no suple nuestras carencias sino que nos guía para resolverlas… ¿Quiero manipular a Dios para que haga cosas por mí o mi fe me impulsa a hacer cosas por Él?

•      La fe debe ir aumentando conforme crecemos… La fe debe evolucionar para convertirnos en “adultos en la fe”… En la vida se espera que vayamos madurando en el uso la libertad y en la capacidad de tomar las decisiones más adecuadas; asimismo es deseable que hagamos “crecer” nuestra fe… ¿Me doy cuenta que mi fe debe profundizarse y fortalecerse conforme voy madurando en otros aspectos de mi vida?

•      La fe, cuando nos acompaña a lo largo de la vida, puede ayudarnos a diseñar y guiar un proyecto de vida para nosotros y para nuestros hermanos… ¿Mi fe se traduce en acciones constructivas y responsables?

•      La fe nos ayuda a discernir lo que Dios nos va pidiendo, aun cuando Él guarda silencio… Por eso es importante reflexionar en los diferentes acontecimientos de nuestra vida y  de la sociedad para descubrir qué es lo que Dios quiere que yo haga en cada circunstancia… En la actualidad existen muchas situaciones difíciles ante las que Dios parece estar indiferente, ausente y en silencio… La fe nos dice que Él está presente ahí, pero muchas personas no lo perciben y sufren por eso; no reconocen sus señales… Tal vez Dios quiere que lo hagamos presente en esa noche obscura en la que, aparentemente, Él esta callado o invisible… ¿Me doy cuenta de que es mi tarea llevar a Dios a los lugares más obscuros del mundo y de la vida y a las personas más alejadas de Él?

•      Vale la pena puntualizar que la fe puede ser sana o enfermizaLa fe se enferma cuando tenemos conceptos falsos de Dios y de sus planes para el mundo y para nosotros… Manifestamos una fe falsamente mágica cuando le pedimos que Dios corrija procesos naturales o que nos cumpla caprichos superficiales y hasta frívolos…

La fe puede ser ingenua y simultáneamente soberbia cuando le pedimos a Dios que sincronice los semáforos porque vamos a pasar, que nos quite un dolor o enfermedad que nos hemos causado, que nos haga obtener éxito en algo a lo que no le hemos invertido… Con estos comportamientos  de fe inmadura no le permiten a Dios actuar libremente en nuestra vida… La fe inmadura nos mantiene inmaduros… ¿He caído en estos falsos conceptos de fe? ¿He pensado que Dios debe hacer mis tareas o recoger los desperdicios que he ido dejando por el camino de mi vida? ¿Soy consciente de que cuando permito que mi fe se enferme dejo de crecer?

•      La fe se acrisola, se pule, crece y madura en las pruebas… Toda fe pasa por noches obscuras que la purifican y la hacen más firme… Jesús y los grandes santos han superado todas las pruebas por su fe…  Por la fe podemos reavivar el don de Dios que está en nosotros… ¿Mi fe me ayuda a superar mis pruebas?

•      En fin, la fe nos hace actuar con las características de nuestro Dios que hemos descubierto en las lecturas de hoy: Nos hace dignos de confianza, capaces para salvar/acompañar a quien nos necesita, ayudar a que otros tengan vidas más plenas, constructores de comunión, pastores de nuestros hermanos, fortalecer a los débiles, donadores de amor gratuito e incondicional, etc…

Finalmente, podemos saber si estamos madurando en nuestra fe cuando vamos organizando – con sencillez, humildad y reavivando el don de Dios – mejor nuestra vida, cuando vamos resolviendo los desafíos internos y externos que se nos presentan, sobrellevando los sufrimientos y testimoniando nuestra fe delante de otros para evangelizarlos y fortalecerlos en su propio proceso de hacer madurar su fe…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, DURANTE ESTA SEMANA, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS:

1.     Sabemos que la fe crece con la escucha, meditación y práctica de la Palabra, con la participación fructuosa, activa y consciente en la celebración de los sacramentos y con la práctica de la caridad… Todo con una dimensión comunitaria…

¿Estoy cultivando mi fe? ¿Cómo concretamente? ¿Puedo medir su crecimiento o decrecimiento?

2.     Elabora dos listas:

Una de actitudes y comportamientos que prueban que ya eres un adulto en la fe.

Otra de actitudes y comportamientos que prueban que tu fe aún es infantil.

¿Qué quiero hacer a partir de esto que descubro hoy?

¿Qué tareas quiero asumir?

3.     Durante esta semana, en tu oración,

–       Agradece al Señor la oportunidad de crecer en la fe mediante el servicio generoso a Él y a tus hermanos…

–       Pídele que te libre de la fe inmadura, infantil y sin reflexión y que te conceda cada día una fe más adulta y constructiva…

*Si esta ficha te ayuda, compártela

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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