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Su conversión. Su superficialidad inicial fue suplida con un gran amor a Jesucristo que lo llevó a dar su vida por su causa

San David Galván, mártir mexicano

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

En el centro de la ciudad de Guadalajara, cerca del antiguo Hospital Civil, luce un templo de estilo neogótico, conocido comúnmente como el templo del Padre Galván. Se trata de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario.

¿Quién fue San David Galván, este santo mártir mexicano, cuyos restos reposan en ese recinto?

David Galván Bermúdez nació en Guadalajara el 29 de enero de 1881. Fue hijo del señor Trinidad Galván y de la señora Mariana Bermúdez, quien murió cuando su hijo tenía tres años de edad. Su familia era pobre, por lo que tuvo que ayudar a su padre en un modesto taller de zapatería.

Decidió ingresar al Seminario de Guadalajara. Tras una gran lucha contra las tentaciones y vacilaciones, abandonó su formación. Al regresar, firmemente resuelto, continuó con mayor empeño sus estudios hasta que fue ordenado presbítero a los 28 años de edad, el 20 de mayo de 1909. Poco después fue confirmado como superior del mismo Seminario.

Como sacerdote ejerció un gran apostolado con los pobres y con los trabajadores, organizando el gremio de zapateros.

Fue un gran defensor de la santidad del matrimonio. Ayudó a una jovencita que era perseguida por el militar Vera, negándole que contrajera nupcias, pues él era hombre casado. Esto acarreó al padre la enemistad del teniente, que se convirtió posteriormente en su verdugo.

El 30 de enero de 1915 se registraron en la ciudad violentos enfrentamientos entre huestes villistas y carrancistas. Ordenaron su arresto de manera inmediata. Fue remitido a la calle Coronel Calderón, junto a la banda del Cementerio de Belén.

Frente al pelotón de fusilamiento y sin perder la entereza, la víctima distribuyó los objetos de valor que portaba. No quiso que le vendaran los ojos y, frente a los encargados de ejecutarlo, se señaló serenamente el pecho para recibir las balas. Sus últimas palabras fueron: “Les perdono lo que ahora van a hacer conmigo”.

Fue beatificado en 1992 por Juan Pablo II, y canonizado por el mismo Papa santo el 21 de mayo de 2000.

¿Qué podemos aprender de él?

  1. Como todos los mártires, su gran valentía y audacia. Ningún obstáculo pudo frenar sus deseos de servir y morir por y como Cristo.
  2. Su gran amor al matrimonio. Defender la santidad del sacramento le trajo como consecuencia el martirio.
  3. Su conversión. Su superficialidad inicial fue suplida con un gran amor a Jesucristo que lo llevó a dar su vida por su causa. 

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