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Una ocasión para orar

Pbro. José Antonio Larios Suárez,

Sección Diocesana de Pastoral de Educación y Cultura

Con mucha frecuencia se ha criticado que la “pastoral de eventos” no ayuda en los procesos pastorales, incluso cuando se proponen algunas celebraciones, no faltan personas e instancias que dicen temer a que cierta celebración nos “distraiga” del proceso pastoral.

Ciertamente no podemos vivir de eventos y es necesario llevar un plan orgánico, progresivo y sistemático de pastoral, sin embargo, temer a que las grandes celebraciones distraigan del plan pastoral, lo interrumpan u obstaculicen es un temor infundado que si puede afectar la pastoral diocesana.

Agradecer y comprometerse

El ser humano por naturaleza es celebrativo, recuerda acontecimientos, los asimila, y gusta de celebrarlos con periodicidad, pues celebrar es agradecer, comprometerse y llenarse de fuerza para asumir los acontecimientos venideros.

En la comunidad existe la memoria colectiva, que consiste en tener un arraigo, devoción o aprecio especial por un lugar, un personaje, un símbolo; muchas veces sin ser capaces de dar razón exhaustiva del porqué de su arraigo, pero consientes de la importancia que ha tenido en sus vidas y en la comunidad, en el presente y en el pasado.

En el caso de la Virgen de Zapopan, la memoria colectiva de la comunidad es muy fuerte, para muestra, la Romería de cada año, donde sin necesidad que el clero convoque, las personas libre y espontáneamente acuden. Su estar allí es un acto de gratitud a la Virgen, la cual ha sido la fuente y origen de la evangelización, pacificación e identidad de nuestros pueblos; las personas no saben dar razón de fechas y acontecimientos exactos, pero asumen que en el devenir de los siglos su presencia e intercesión no han faltado, y eso les hace agradecer y sentir la necesidad de celebrarlo comunitariamente.

“¡Que viva la Generala!”

Sofocar esta vivencia comunitaria sería ir en contra de nuestra historia, identidad y proceso. En el caso de las celebraciones del Generalato de la Virgen, nos damos cuenta que el título de Generala es con el que más se aclama a la Virgen de Zapopan, se ha quedado marcado en la memoria colectiva, muchos sin saber puntualmente la historia, pero así la experimentan y reconocen.

A los pastores del pueblo de Dios nos toca hacer consiente la memoria colectiva, recordar los acontecimientos puntuales, hacer comprender la importancia y el compromiso que nos deja la celebración de nuestras efemérides, el impacto de los acontecimientos históricos y el rumbo a seguir que los acontecimientos nos marcan, la actualidad y resonancia de los hechos pasados en las situaciones actuales.

Eso es hacer proceso pastoral valiéndose de los acontecimientos y celebraciones, sin tener miedo a una distracción o pausa en el proceso pastoral, sino más bien aprovechar los acontecimientos como historia de salvación que nos deja una enseñanza y compromiso.

Por eso, tanto en las celebraciones del Centenario de la Coronación Pontificia de la Virgen, como en las celebraciones del bicentenario, la Sección Diocesana de Educación y Cultura junto con la Provincia Franciscana hemos tratado que estas celebraciones se preparen con oración, catequesis, formación académica y por supuesto la parte celebrativa, también estamos trabajando en la visualización de los frutos y compromisos permanentes que quedarán de estas dos magnas celebraciones.

Desde el 18 de marzo se ha publicado la oración para pedir el éxito espiritual y pastoral de la celebración del Bicentenario del Generalato de la Virgen de Zapopan, convencidos que solo la oración comunitaria logrará que las celebraciones no sean efemérides pasajeras, ni desbordamiento desordenado de sentimientos religiosos, sino tiempo de Dios en la historia de salvación.

Oración a Nuestra Señora de Zapopan en el Bicentenario de su Generalato

Señora Nuestra de Zapopan, te agradecemos tu intercesión y protección constante en estas tierras de Jalisco.

Tú eres para nosotros intercesora, mediadora, protectora, evangelizadora y pacificadora, garantía de la presencia de Dios en nuestra historia.

Con tu amparo e intercesión gestaste y viste nacer al libre y soberano Estado de Jalisco, concede a los gobernantes, ciudadanos, pastores y fieles de esta porción del pueblo de Dios, el don de la justicia, la misericordia y la paz, para buscar que el Reino de Dios se haga vivo y presente en los moradores de esta tierra.

Ayúdanos a fortalecer nuestra identidad, a reconstruir nuestra sociedad sin desconocer nuestra historia y a trabajar con empeño como ciudadanos cristianos buscando la liberación integral del hombre, para que en Cristo tengamos vida y la tengamos en abundancia.

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