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Encuentro Nacional Pastoral Familiar y de Vida. "Bajo la mirada amorosa de Jesús y María"

Encuentro Nacional de Pastoral Familiar y Vida “Bajo la mirada amorosa de Jesús y de María”

Pbro. José Horacio Toscano González

Dimensión Familia

Recordando nuestra identidad

Somos el Cuerpo de Cristo, Él nos llama a que acompañemos a las familias que se sienten solas. Él nos mira y acompaña.

Con estas palabras, Monseñor Alonso Garza Treviño, Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Coahuila, responsable de la Dimensión Familia en la Conferencia Episcopal Mexicana, inició el Encuentro Nacional de Agentes de Pastoral Familiar y Vida, desarrollado del 2 al 6 de octubre.

Con la solemne Eucaristía en la Iglesia Catedral de la Diócesis de Coatzacoalcos, sede del encuentro, 450 asistentes, 40 Sacerdotes y 4 Obispos, representando a 44 diócesis con el fin de armonizar las herramientas, estrategias, capacidades y experiencias de las diferentes diócesis del país, en el ámbito de estas dimensiones: Familia y Vida.

El señor Obispo Rutilio Muñoz Zamora, Obispo de la Diócesis de Coatzacoalcos con profunda gratitud y gozo dio la bienvenida a los participantes: Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, así como un número importante de fieles laicos de toda la República Mexicana, cuyo servicio está enfocado al acompañamiento de las familias.

Todos coincidieron en que, como miembros de la misma Iglesia de Cristo, estamos llamados a salir al encuentro de las familias, fortalecerlas, animar una solidaridad fraterna como fruto de la Sinodalidad, a caminar juntos: “Nunca solos, siempre juntos”.

Una realidad que nos llama

Hoy por hoy no somos ajenos a la realidad en la que viven nuestras familias en México; en las que se vive una crisis de valores, subrayando la desintegración; donde va creciendo la mentalidad de ver al otro como objeto, e incrementando la experiencia y el dolor de la perdida de seres queridos por la violencia.

Frente a esta realidad somos conscientes que “cuando las familias están bien, la sociedad está bien y que cuando en las familias hay cosas negativas estas salen a la calle”. Nuestra sociedad es presa de las consecuencias que han brotado por el desinterés de formar y educar el corazón de los padres, de los hijos; consecuencias de políticas públicas que en vez de apostar por la integridad de la dignidad humana y de las familias, dividen, destruyen, saquean y esclavizan.

De lo anterior, la Iglesia que somos todos los bautizados, debemos buscar juntos las herramientas que contribuyan al desarrollo íntegro de cada familia, y con ello el progreso de nuestros pueblos. Como Iglesia estamos llamados a proclamar el Evangelio de la Familia; a prepararnos intelectualmente, pero al mismo tiempo a manifestar lo que somos: hijos de Dios, que dialogan con Dios, que cumplen la voluntad de Dios, que se alimentan de la Palabra de Dios, de su Cuerpo, de su Sangre. No podemos dejar a un lado las fuentes que nos fortalecen, las fuentes que nos animan a continuar con nuestra misión de Pueblo de Dios.

Redención y sanación

Reconociendo la grave situación de muchas de nuestras familias, como Iglesia no podemos -ni debemos- quedarnos solamente en el desencanto o en el señalamiento de estas limitaciones, es necesario proclamar el mensaje de Cristo que no ha venido a condenar sino a salvar: Cristo que nos dice a cada uno “levántate”.

Las familias pueden sumar mucho de bien a la sociedad de hoy. Bajo la experiencia de un mundo donde se proclama la muerte, las familias están llamadas a proclamar el gran don del amor, en cada una de las dimensiones, en cada uno de los escenarios de la vida, las familias están en camino y están llamadas a trasmitir la vivencia del perdón, que sana, libera, une; que hace caminar juntos aun en medio de las limitaciones.

Estamos llamados a sanar las heridas a “retejer inmediatamente los hilos que rompemos en familia” para retejer los hilos de nuestra sociedad.

Abrirnos a la libertad, al perdón, a la sanación, no solamente fortalece nuestra propia vida, sino que se robustece y transforma a la familia y sociedad. Es necesario que en una sociedad, a veces despiadada, haya lugares como la familia, donde se aprenda a perdonar los unos a los otros.

Guadalajara presente

De parte de la Arquidiócesis de Guadalajara miembros de la Dimensión Familia estuvieron presentes en este Encuentro de Pastoral Familiar. Sacerdotes y laicos comprometidos,  compartieron las experiencias, herramientas y proyectos que en esta nuestra Diócesis se llevan a cabo y de la misma manera se enriquecieron con los aportes de otras latitudes.

Hay un claro compromiso de la Pastoral Familiar en nuestra Diócesis de Guadalajara de acompañar, animar y proclamar el Evangelio de las familias. Se hace la cordial invitación a los grupos y movimientos de familia en nuestra Diócesis, así como a los sacerdotes, para organizar, promover y sumar esfuerzos para fortalecer a nuestras familias y con ello transformar nuestra sociedad.

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