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La cartilla moral y los tiempos que corren

Editorial de Semanario #1173

En la actualidad, según historiadores y sociólogos que analizan los fenómenos de la cultura, se está implantando en la sociedad mexicana, lo que denominan ideología de la post globalización.

Desde su perspectiva, se requiere eliminar dos conceptos de la cultura humana y cristiana: Verdad y Bien.

Establece que no hay Verdad ni hay Bien; es decir, el bien y el mal, la verdad y la mentira, son prejuicios que generan conflictos, y para crear una sociedad positiva se debe eliminar el conflicto.

En este escenario, el gobierno del presidente López Obrador publica una adaptación de la Cartilla Moral del maestro humanista, Don Alfonso Reyes,  pues se propone “hacer realidad el progreso con justicia y promover una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad”.

La Cartilla Moral, es un escrito laico y liberal, en el cual “el bien no debe confundirse con nuestro gusto o nuestro provecho. Al bien debemos sacrificarlo todo”. Se da en  nuestro medio la tendencia de relacionar cualquier política de índole moral con la religión. En la página 9 se lee: “la obra de la moral consiste en llevamos desde lo animal hasta lo puramente humano” y “estos dos gemelos que llevamos con nosotros, cuerpo y alma, deben aprender a entenderse bien”.

Originalmente, la cartilla se utilizaba en la formación de los estudiantes mexicanos, resaltando el sentido de la vida y qué puede hacer el hombre para ser mejor en la sociedad.

Sin duda, López Obrador desea de contribuir a la reconstrucción de una ética pública, para lo cual incluye la religiosidad cristiana, a la “ética de la liberación” de Enrique Dussel y con la moral liberal de Israel Berlín, en la cual la libertad no es el único fin del hombre.

Berlín considera que comportarnos con mínimos morales, es el reconocimiento mismo de nuestra condición humana, y rebasar estos límites nos haría no solo incomprensibles al prójimo, sino inhumanos o portadores de un signo de locura. No es que todos compartamos los mismos valores, sino que hay algunos de ellos que son comunes a toda cultura: el bien y la justicia serán preferidos sobre el mal y la injusticia, con independencia de que varíe el concepto de lo que es bueno o justo, sin embargo, para muchos el Estado no debe regir sobre la moral de sus ciudadanos.

Para el presidente, la decadencia moral se produjo tanto por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos, como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales. Desde hace muchos años, la moral y la ética fueron desterradas del quehacer político.

Así, la cartilla es la base para una Constitución Moral que regiría a los mexicanos, y plantea a la ciudadanía que es importante conducirse cívicamente en lo personal y en lo social.

En contrapunto, más que Cartilla Moral para transformar los valores, los ciudadanos exigen justicia, fin de la impunidad, seguridad, ciencia, cultura y arte en todos los pueblos, en las calles, en los ejidos, en las fábricas, escuelas, cuarteles, hospitales,  en todos los rincones del país.

Acerca de Rebeca Ortega Camacho

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