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¿Por qué desaparece la gente?

Rubén Alonso González

Román Ramírez Carrillo

De 2006 al 30 de septiembre de 2020, se han encontrado 4 mil 92 fosas clandestinas y se han exhumado un total de 6 mil 900 cuerpos, según revela el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas. Así, la desaparición de personas revela el tamaño de la crisis social y de humanidad que constituye un serio problema de seguridad en nuestro país.

Un mal que no discrimina

Somos testigos, a través de los medios de Comunicación de la desaparición de personas, las redes sociales develan la búsqueda de muchas personas, entre las que destacan niños, mujeres y adolescentes. Se registran casos públicos de desaparición de niños, mujeres, hombres. Que van desde hijos de empresarios, profesionistas, migrantes, campesinos, deportistas, sacerdotes, policías, militares y funcionarios públicos.

Tenemos 15 años escuchando sobre fosas descubiertas a lo largo del país. Los Medios de Comunicación nos dan a conocer continuamente de embolsados, y de cementerios humanos clandestinos.

Hasta hace poco, los casos de desaparecidos se presentaban a la sociedad de una forma aislada. Ahora sabemos que hay personas desaparecidas en casi todos los lugares y a todos los niveles. La Iglesia católica señala que los primeros en ser lacerados por la injusticia y la violencia, son los más vulnerables, e insiste que “entre las víctimas sin voz, están los muchos migrantes, hombres, mujeres, jóvenes y niños de quienes nadie reclama”.

Jalisco, con 11 mil 267 personas desaparecidas, es el segundo Estado con más casos documentados en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. El fenómeno de la desaparición de personas, es una preocupación especial en Jalisco, pues la gente no desaparece, la desaparecen.

Razones difíciles de determinar

Es muy poco lo que sabemos acerca de los desaparecidos. Necesitamos, como sociedad, determinar las causas del fenómeno de las desapariciones, por lo cual, se hace necesario explorar y analizar las distintas vertientes de esta dolorosa realidad. Ante la falta de datos confiables, es casi imposible analizar el fenómeno de la desaparición en México, sin embargo, con datos de las asociaciones de derechos humanos, y de los testimonios de familiares y de víctimas de desaparición forzada, se puede establecer lo siguiente:

  1. No todas las desapariciones están relacionadas con el crimen organizado; hay fuerzas de seguridad que participan en este delito, como las Policías Municipales, la SEDENA y el Instituto Nacional de Migración.
  2. Las desapariciones de hombres son más comunes que las desapariciones de mujeres, pero las de mujeres han tenido una tasa de mayor crecimiento a lo largo de los años. Las mujeres desaparecidas en promedio son menores que los hombres desaparecidos, y prevalece como causa la trata de personas.
  3. Las desapariciones vinculadas al crimen organizado, la mayoría de ellas suceden en la calle y se refieren a “levantones”, es decir, un convoy o personas armadas, en la mayoría de los casos encapuchadas, persiguen a la víctima hasta interceptarla y se la llevan haciendo uso de la fuerza.
  4. Gran parte de la actividad relacionada con el crimen organizado sucede en las carreteras del norte del país, principalmente en las libres, debido a la alta presencia criminal en dichas zonas.
  5. El crimen no respeta el espacio privado: los levantones realizados ya sea por grupos criminales o por fuerzas de seguridad también se dan en las viviendas, convirtiéndose el hogar de las víctimas en una zona de peligro.

Algunas reflexiones críticas:

  1. La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco (COBUPEJ), a dos años de su creación, muestra que las acciones en el Estado han sido insuficientes para responder a la crisis de personas desaparecidas. Hace falta coordinación con la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas, y tomar en cuenta las necesidades de las familias de las víctimas.
  2. La creación y existencia de instituciones en el tema de los desaparecidos no ha garantizado disminuir la impunidad, ni mejores procesos de búsqueda, ni acceso a la verdad y justicia para las víctimas.
  3. Según el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, no se han establecido de manera precisa las atribuciones ni la estructura de la Comisión Estatal de búsqueda. La Comisión no cuenta con un Reglamento Interno.
  4. La Ley de Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco es otro órgano rector de la Comisión, que tampoco ha sido aprobado, a pesar de que la iniciativa de la ley se presentó ante el Congreso de Jalisco desde octubre de 2019.
  5. La ausencia de la participación de familiares y asociaciones de la sociedad civil en la búsqueda, es otra deficiencia en la COBUPEJ y propicia que no se hayan formalizado mecanismos de participación y rendición de cuentas en la institución.
  6. Al no tener una ley que faculte a la Comisión, provoca una relación deficiente con la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas de Jalisco. La resistencia para proporcionar información entre las dos instituciones obstaculiza los procesos de justicia. 
  7. Se requieren medidas extraordinarias para atender la grave crisis de desaparición de personas en Jalisco, la institución (COBUPEJ) debe ser una herramienta para garantizar los derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación integral, y sobre todo la no repetición para las víctimas de desaparición forzada.

¿Qué dice la Iglesia?

La Conferencia Episcopal Mexicana señala que las desapariciones forzadas son un grave problema que ni la autoridad, ni la Iglesia, ni la sociedad civil pueden ignorar.

En el problema de los desaparecidos, no basta con buenas voluntades. La incertidumbre que acompaña a los familiares no desaparecerá de sus vidas, sino hasta que den con el paradero de sus desaparecidos. Los que viven esta experiencia, esperan solidaridad y pronunciamientos que los acompañen en su indignación.

Como sociedad vamos a reventarnos por dentro para que otros sanen, y elegir el camino de la vida, como dice el Papa Francisco. A no conformarnos con esta barbarie de desaparecidos, violencia y asesinatos, a no adormecer nuestra consciencia ante los niños y sus derechos, ante los migrantes, y ante las familias de los desaparecidos.

¿Qué derechos humanos violan las desapariciones forzadas?

Cada desaparición evidencia la violación de una serie de derechos humanos, entre ellos:

• derecho a la seguridad y la dignidad personales

• derecho a no sufrir tortura ni otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes

• derecho a unas condiciones de detención humanas

• derecho a la personalidad jurídica

• derecho a un juicio justo

• derecho a la vida familiar

• derecho a la vida 

Los familiares, amistades y entorno social de las personas que han desaparecido sufren una lenta angustia psíquica, sin saber si su hijo o hija, madre o padre todavía viven, dónde están recluidos ni qué trato reciben. Buscar la verdad hasta encontrarlos puede comportar gran peligro para toda la familia. Sin saber si su ser querido volverá alguna vez, muchas familias viven en una situación de absoluta incertidumbre.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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