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¡Alégrense! Cristo ha resucitado

Por: Diácono Samuel Pérez Ramírez

«¡Alégrense!» con esta exclamación jubilosa inicia el Pregón pascual que se entona cada año en la Solemnidad de la Vigilia pascual. Exclamación que envuelve toda la liturgia central de los cristianos y que convida a vivir esta bella liturgia con espíritu de júbilo y alegría por la resurrección del Señor.

En este sentido me parece que, a pesar del momento que vivimos de epidemia en el cual se nos pide permanecer en nuestros hogares, y por lo que el culto litúrgico es realizado sin la presencia del pueblo, evento inaudito y ciertamente desconcertante, nuestra actitud en este domingo de resurrección debe ser de alegría y esperanza, pues con su gloriosa resurrección Cristo nos ha liberado de todo mal, y ha transformado las tinieblas en luz, dando fin a la muerte y al miedo, como reza más adelante el mismo Pregón pascual al que nos referimos: «esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a las tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos». De ahí que, nuestra fe en Cristo vivo y resucitado, tiene que ser más fuerte que el miedo y la angustia que a menudo hemos experimentado estos días, porque Cristo tiene en verdad poder sobre la historia y la naturaleza y hoy más que nunca esta Pascua estamos llamados a vivirla con fe desde nuestros hogares.

Y aunque no podamos asistir al templo para participar de la Vigilia pascual, como cristianos católicos debemos y tenemos que celebrar como “iglesia doméstica” el triunfo de Cristo. Yo quisiera proponerles tres momentos para celebrar la alegría pascual desde nuestros hogares:

1. «¡Luz de Cristo!». Al inicio de la Vigilia pascual el sacerdote entra al templo con el cirio encendido y haciendo tres estaciones exclama cantando: «¡Luz de Cristo!», a las que la asamblea responde «demos gracias a Dios» , por ello, sería un gesto bello que en familia, con el cirio pascual del año pasado, el padre o madre de familia, tomando el cirio encendido lo coloque en algún lugar adecuado. De igual manera los demás miembros de familia pueden encender del cirio una vela u otro cirio y tenerlo en manos mientras se entona un canto popular que haga alusión a Cristo Luz del mundo. También sería conveniente que se adornada el lugar donde se hará la celebración, ya sea la sala o el comedor, poniendo telas blancas estéticamente colocadas o en forma de cortinas, algunas plantas o flores que embellezcan el lugar, y poner un pequeño altar donde se coloque alguna imagen de Cristo resucitado (o similar), alguna imagen de la Virgen María y la santa Biblia.

2. «No está aquí, ha resucitado». Un segundo momento, del cual no podemos prescindir, es la lectura del Evangelio. Este año corresponde la perícopa de san Mateo 28,1-10, que algún miembro de la familia puede leer. Luego se puede tener un momento de silencio para la oración y la reflexión, además de que en familia se podría compartir lo que más llame la atención de este Evangelio. También cada uno puede decir alguna petición a manera de oración universal.

3. «¡Alégrate Virgen María. Aleluya!». Por último, se puede culminar con el rezo del santo rosario, compartiendo con nuestra Madre el gozo de ver a su Hijo resucitado. De esta manera, podemos vivir la pascua en familia, pues aunque no podemos asistir al templo sí que podemos celebrar la fe en la resurrección y alegrarnos juntos porque «estas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola en verdadero Cordero» (Pregón pascual).

Acerca de Hugo Rodríguez

Reportero y Community Manager en Arquimedios Guadalajara. | Ciencias de la Comunicación y Administración de la Mercadotecnia. | Periodismo Deportivo. | Locutor en Valora Radio y Radio María. | Reportero y Columnista en TR Fútbol.

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