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Dónde está la vida consagrada en este tiempo de pandemia

Hermana María del Socorro Cortés, HCJS

Este tiempo de pandemia vino a desempolvar nuestro Seguimiento de Jesús desde las Bienaventuranzas, a hacer creíble nuestro compromiso con el mundo de manera visible desde la compasión y la misericordia.

El Papa Francisco en la Exhortación apostólica Alegraos nos dice: La profecía de la Vida Religiosa consiste en despertar al mundo. Llevar a todos la consolación de Dios…

Con el testimonio de fidelidad en el Espíritu constatamos que la Vida Consagrada en este tiempo de pandemia, ha estado contemplativa, cercana, compasiva y solidaria. Y por esta vez, el mundo nos vino a despertar y a darnos la oportunidad de entrar a nuevos escenarios de participación en la misión.

Despertando al mundo con la buena y fresca noticia del Evangelio: al lado de personas de la tercera edad, en Asilos, con los enfermos en los Hospitales, en las Parroquias dando esperanza, en las Escuelas ofreciendo una alternativa educativa desde las redes sociales. Reconectadas con el mundo en esta crisis humanitaria de tiempo de pandemia. Al tanto y asumiendo el compromiso de cuidarnos y cuidar; en ocasiones asumiendo el riesgo de contagio, aun respetando las normas de seguridad que las autoridades de salud nos han señalado.

Con nombres concretos y testimonios de vida:

Hermana Amalia que entrega lo mejor de sus energías al cuidado de las adultas mayores en un Asilo, Testimonio:

Compartir mi vida de servicio con ancianitas, lo considero un regalo y una bendición de Dios, porque tengo la oportunidad de aprender y practicar el amor con actitudes y acciones sencillas de paciencia, escucha, cercanía, cuidado y valoración histórica del caminar y entrega valiente de cada una de ellas. Cada día fortalecen mi vida de fe, amor a Dios y a mis herman@s.

Son una de mis grandes motivaciones para seguir viviendo mi vocación y misión religiosa con amor, alegría, sencillez y espíritu de fe. Estoy feliz de compartir la vida con ellas.

Hermana Edith: Trabaja en un hospital, no le limitan en su trabajo pastoral de Salud, los horarios… Entrega su juventud y entusiasmo al cuidado de los enfermos. La experiencia ha sido acompañar al paciente en estos momentos en que está vulnerables, sin fuerzas, sin energía vital, siendo esa mano que sostiene, el oído que los escucha, siendo en muchos momentos el familiar para ellos, ayudando a disipar el miedo y la angustia que les genera estar solos, les recuerdo siempre la Palabra del Maestro que dice:  “no tengan miedo yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo…” (Mt 28:20) eso los reconforta y les da impulso a vivir en esperanza.

Hermana Claudia, trabaja en un hospital

Hacerle frente a la situación con todas las problemáticas que surgen en lo cotidiano, con una fuerte experiencia de Dios, en solidaridad con la comunidad y con el trabajo cercano con los colaboradores laicos. en Solidaridad ante el dolor, por la pérdida de seres queridos, asumiendo el riesgo de contagio en la atención a los pacientes, Apoyando situaciones Críticas económicas de pacientes y familiares. Manteniendo la fuente de trabajo en tiempo de desempleo, Respetando medidas de prevención con el personal y visitantes, para evitar contagios. Mantener la esperanza en medio de esta desolación e incertidumbre, al pasar por diferentes etapas durante esta pandemia. Valorando y agradeciendo el compromiso, solidaridad y sentido de pertenencia de nuestros colaboradores en la etapa crítica de la pandemia (botón de emergencia)

Hermanas Lupita y Marthita, trabajan en la Pastoral Parroquial

En los primeros meses de confinamiento, la manera de hacernos cercanas a la comunidad fue por el teléfono, interés por preguntar ¿cómo están? ¿Necesitan algo? Otra manera fue por el Facebook de la parroquia, acompañábamos rezando el Rosario, el Vía crucis, compartiendo reflexiones, animando con la Palabra de Dios, y también con nuestra oración, en esos meses especialmente que fuimos más de vida contemplativa… era vivir orando…

Cuando tuvimos la oportunidad de salir…visitamos a las familias, con todos los cuidados… acompañando y confortando a las personas en sus pérdidas de seres queridos, rezando el novenario con la familia y ensenándolos a rezar.

Hemos tenido significativas experiencias de solidaridad, entre familias y a nivel parroquial.

Hermana Maye trabaja en Pastoral Parroquial

La pandemia llegó desafiando la manera acostumbrada de realizar nuestro servicio pastoral en la parroquia, las hermanas de esta comunidad, hemos estado presentes en la solidaridad: canalizando apoyos económicos para atender las necesidades más urgentes de algunas familias, apoyando para el pago de la renta o de los servicios, gastos del hospital y alimentación etc.; en la escucha, dando acompañamiento a personas que lo solicitan. Así como, colaborando con otras organizaciones para dar alimentos escolares a niños que estudian en su casa. También hemos usado los medios de comunicación para nuestra tarea pastoral.

Hermana Esthela, testimonio de Educación en una Dirección de Secundaria.

A las hermanas que no estamos acostumbradas a las redes sociales nos puso a estudiar y actualizarnos, para estar en contacto cada mañana con un mensaje de Amor y esperanza con los alumnos y sus familias que han tenido pérdidas de familiares. También para ellos fue aprender a estar frente a la computadora o celular en sus clases. Dios va con nosotros construyendo la historia; vamos con El.

Hermana Ilda testimonio de Educación en la fe en un Colegio en primaria y secundaria

Soy una hermana de otro país, de otra cultura y otro idioma, es mi primer año de trabajo en un colegio y no fue fácil expresar mi experiencia de Jesús, dar luz a las familias en esta oscuridad. Ha implicado aprender, dedicar mucho tiempo a la preparación para hacer dinámico y atractivo el mensaje. He encontrado mucha fe, en los niños, mucha oración, todos pidiendo que pronto pase la pandemia. He vivido mi fe en medio del pueblo de Dios, dando esperanza a muchos niños y adolescentes que han caído en depresión. He sido evangelizada por ellos, y ha sido para mí una gran oportunidad de crecer en humanidad y de darle brillo a mi consagración.

Hemos constatado que, algunas congregaciones han perdido seres muy queridos víctimas del covid 19 hemos llorado por la pérdida de: hermanas y hermanos de congregación, de familiares cercanos, de amigas y amigos, de personas que atendemos en nuestros apostolados, y con todo renovamos día a día la esperanza y la confianza de que Jesús va con nosotras, nosotros y estará hasta el final de los tiempos. (Mt 28:20)

En la vida Consagrada hemos pasado como toda la sociedad, en cuarentena prolongada… oportunidad para recrear el rostro comunitario de la Vida Consagrada, con actitudes nuevas de convivencia entre las hermanas, hermanos, complementándonos y sosteniéndonos mutuamente… en un testimonio de felicidad y sencillez de vida.

En fidelidad con el Evangelio que nos envía al mundo “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Jn 17:15) Asumimos con profetismo el llamado de la Presidencia de La Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas/os (CLAR), que en su mensaje por el día 2 de febrero, día en que celebramos el día de la Vida Consagra, nos invita a unirnos, a la celebración agradecida del don de nuestra vocación.

Para recordarnos que la Vida Consagrada está llamada a abrazar la tierra, a acoger lo humano, a encarnarse solidariamente en todo contexto en el que las/os más pobres se aferran a su porción de esperanza y luchan por su dignidad.

Por eso hoy, cuando celebramos nuestra identidad y se renueva para nosotras/os la llamada, queremos recordar el lugar en el que indeclinablemente debemos estar las/os onsagradas/os:

  • Quedémonos ahí, donde resuena la Palabra, junto al Sagrario y lo humano;
  • Quedémonos junto a tantas y tantos guardianes de la vida, del lado de los que cuidan el planeta y sus culturas, de aquellas/os que luchan por la paz y la justicia y quieren que se respeten sus derechos.
  • Quedémonos donde forcejea la vida para surgir desde lo pequeño y más olvidado, donde hay niñas y niños maltratados, abusados y jóvenes desorientados y sin oportunidades, ancianas y ancianos condenados a la soledad y al olvido…
  • No abandonemos las Escuelas, sigamos evangelizando como educadoras/es. Conscientes de que la educación transforma, quedémonos junto a tantas niñas y niños, jóvenes; maestras/os y padres de familia, hagamos posible la lección que concientiza, que abre los ojos, que acerca el futuro.
  • Y no tengamos miedo al contagio, sigamos ahí, acompañando al enfermo, visitando al que sufre, curando las heridas que deja la guerra, proponiendo alternativas de salud y curación.
  • Que, en la geografía de nuestro corazón, las/os más pobres sean las/os amigas/os con los que apuramos la hora del Reino. Y si nos visita la enfermedad y constatamos que con el peso de los años las fuerzas disminuyen, quedémonos en el lugar del agradecimiento por el camino recorrido, vistámonos de confianza em Dios, no claudiquemos en el arte de orar e irradiemos el testimonio de una vida fecunda en La ofrenda…

Y pidamos al Espíritu la gracia de no acomodarnos. Que con María podamos presentar, nuestro Sí renovado, en el deseo de enraizar nuestra consagración en el territorio de lo humano.

cf https://cirmnacional.files.wordpress.com/2021/02/mensaje-clar_jornada-vc-2021.pdf

Es tiempo de concretiza nuestro seguimiento radical de Jesús. Sólo despertaremos al mundo en la medida en que demos testimonio de comunión, de compartir nuestro carisma y misión con colaboradoras y colaboradores laicos.

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