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Economía de guerra en Venezuela

Julieta Appendini*

La situación en Venezuela continúa en grave deterioro, con carestía de alimentos, medicinas y productos básicos para la vida diaria. La Iglesia sufre junto al pueblo las consecuencias de esta crisis, y en muchas diócesis del país el clero y otros agentes de pastoral, que desarrollan una labor insustituible para paliar las carencias materiales y espirituales de la población, necesitan ayuda para sobrevivir.

Los obispos venezolanos luego de finalizar los trabajos de la CXII Asamblea Ordinaria de la CEV, han expresado sobre la actual situación del país, con la finalidad de poner en evidencia la magnitud de los problemas que los aquejan y recalcan que ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido: “Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo Presidente de la República”.

También exhortaron a mitigar la “emergencia humanitaria” y pidieron urgentemente que se permita la entrada masiva y distribución de la ayuda de alimentos y medicinas. La Iglesia Católica, renueva su compromiso de participar, junto a otras organizaciones, en la recepción y distribución de la ayuda humanitaria, aseguraron.

En una entrevista que tuvo ACN con el Cardenal Baltasar Porras, administrador apostólico de Caracas y arzobispo de Mérida, narró que la economía del país es como si estuviera en guerra y que se enfrenta una situación atípica e inédita, que no es producto de una guerra, ni un conflicto bélico, ni una catástrofe natural, pero que conlleva consecuencias similares.

Reconoció que el régimen político que dirige Venezuela ha roto el país, ha generado una conflictividad social que va en crecimiento y su aparato económico está prácticamente destruido, situación que los especialistas califican como economía de guerra.

Ante esta situación ACN es testigo que donde hay una parroquia o una obra de la Iglesia, la gente encuentra ayuda. La Iglesia en Venezuela es esperanza, y permanece firme trabajando por los que sufren y con valentía para señalar los defectos de este régimen. Aunque esta postura clara y firme ha ocasionado amenazas y presiones para sus representantes que han sido perseguidos.

Venezuela sufre, pero la situación sería peor y se agravaría para muchas personas, de no existir la solidaridad. La cercanía, oración y apoyo económico, es un gran bálsamo para nuestros hermanos venezolanos.

*Directora de ACN-México

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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