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Fanatismo religioso, peligro para la Fe y la Iglesia

Cuando se carece de una formación doctrinal y una vida moral coherente, la tentación de caer en el extremismo religioso se vuelve latente.

David Hernández

En la obra Ética a Nicómaco, Aristóteles presenta la ética de la virtud y explica que todos estamos orientados por nuestra naturaleza hacia la felicidad, pero solo se puede alcanzar mediante la práctica de la virtud, es decir, tener actitudes de equilibrio en todos los ámbitos de nuestra vida.

Para Aristóteles, las virtudes morales son un punto central entre dos extremos, por tanto, para comportarnos moralmente debemos cultivar los hábitos que nos conducen a la moderación.

“La virtud –señala el filósofo griego- es pues una disposición voluntaria que consiste en el medio con relación a nosotros, definido por la razón y conforme a la conducta del hombre sabio. Ocupa el punto medio entre dos extremos viciosos, el uno por exceso y el otro por defecto. En las pasiones y acciones, la falta consiste unas veces en quedarse más acá y otras en ir más allá de lo que conviene, pero la virtud halla y adopta el medio”.

Dicho principio ético del punto medio se aplica a todos los contextos de la vida: la política, el deporte, la economía, el trabajo, las relaciones humanas, pero también para la religión.

Fanatismo como amenaza

Uno de los excesos en las creencias religiosas es el fanatismo, entendiéndose éste como una postura extremista en la fe, acompañada la mayoría de las veces por una libre interpretación de la Sagrada Escritura y desconociendo la autoridad de la Iglesia Católica.

El fanatismo religioso es no tener bien centrada la fe católica, no tener ubicada la jerarquía de valores religiosos en la propia vida. Un fanatismo se puede dar cuando una persona pierde el sentido de la propiedad en cuanto a lo que es justo en los aspectos religiosos, se exagera sobre todo en un punto específico”, explicó el presbítero Miguel Alfonso Sención Guerrero, responsable de la Comisión de Organismos Laicales en la Arquidiócesis de Guadalajara.

Lo que inició siendo un movimiento inspirado por Dios para una buena intención, puede deformarse si sus miembros no son fieles a la Iglesia, pero sobre todo si carecen de un conocimiento en la doctrina de la fe.

“Ahora con tantas situaciones difíciles que estamos viviendo en el mundo como desastres naturales o terremotos, siempre hay personas que interpretan la realidad de una manera catastrófica o apocalíptica. Aquí es donde se puede caer fácilmente en el fanatismo por la falta de conocimiento en la doctrina católica.

“Muchos se concentran solamente en su movimiento pero les falta conocer la parte general de la Iglesia, sobre todo les falla la eclesiología o la cristología, le ahí la importancia de la formación de los laicos.

No podemos contentarnos con movimientos fideistas que rezan bien pero que les falta la formación. Cuando no están bien fundamentados en la doctrina católica es fácil para estos movimientos dejarse llevar por el fanatismo”, afirmó el sacerdote Miguel Sención.

Luego de caer en el extremo religioso, muchos de estos movimientos se deslindan de la autoridad eclesiástica al no aceptar estar supervisados por el Obispo diocesano; continuando sus labores sin su aprobación e incluso, creyéndose que están por encima de él.

“Puede haber muchos movimientos en el mundo pero no todos tienen el reconocimiento de la Iglesia, por tanto podríamos decir con toda seguridad que no tienen el reconocimiento de Dios, porque Él puso a su Iglesia para que discerniera cuáles son los movimientos que realmente son de su inspiración”.

Pbro. Miguel Sención, Comisión de Organismos Laicales, Arquidiócesis de Guadalajara

No hay santidad sin obediencia

San Francisco de Asís se opuso a la tentación de fundar su orden religiosa sin la autoridad eclesiástica, fue por ello que decidió enrumbar hacia a Roma con la intensión de conseguir la aprobación de la Iglesia por manos del Papa Inocencio III. Éste sería el signo indispensable que le permitiría saber que su obra venía de Dios y no de los hombres.

Actualmente, este hermoso acto de obediencia al juicio de la Iglesia sigue dando mucho fruto. La orden franciscana está presente alrededor del mundo y ha formado a muchos santos en su seno. A la Arquidiócesis de Guadalajara le otorgó un Obispo Auxiliar y a esta orden se le encomendó la custodia de la Virgen de Zapopan.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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Un comentario

  1. José González González

    Decir que los movimientos no reconocidos por la Iglesia, no son movimientos de Dios, es mucho decir padre. El ” extra eclesiam nula salus est” es anterior al Vaticano ll.