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San John Henry Newman

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

El 1º de noviembre celebramos la gran solemnidad de Todos los Santos. Esta gran fiesta católica nada tiene que ver con las costumbres paganas del famoso Halloween. Lo que celebramos es la obra de la Santísima Trinidad: el amor del Padre para cada hijo suyo, la victoria de Cristo sobre el mal, sobre el demonio, sobre el pecado, y la acción santificadora del Espíritu Santo en tantos hombres y mujeres, que la Iglesia reconoce como santos.

La Iglesia Católica ha declarado el 13 de octubre de 2019 a cinco nuevos santos: una italiana, una brasileña, una suiza, una indiana y uno de Inglaterra. Éste último es el Cardenal John Henry Newman. Él fue primero un sacerdote anglicano antes de convertirse al catolicismo. Sus escritos nos ayudan a profundizar en el acto de fe y son inspiradores para una generación que a menudo pierde el rumbo y las bases de la misma.

John Henry Newman nació en Londres el 21 de febrero de 1801. Fue ordenado sacerdote anglicano. En las vacaciones de 1828, empezó a leer las obras de los Padres de la Iglesia. Entró en el Movimiento de Oxford, que trataba de demostrar que la Iglesia Anglicana descendía de los apóstoles. En su búsqueda apasionante de la verdad, poco a poco reflexionó sobre la Iglesia Católica y asumió una postura cada vez más cercana a la comunión con Roma.

En 1843 predicó su último sermón como anglicano. Dos años más tarde, en 1845, se convirtió al catolicismo. Fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica el 1º de junio de 1847 en Roma. Fundó los Oratorios de San Felipe Neri y fue creado cardenal el 15 de mayo de 1879 por el Papa León XIII, aunque no era obispo.

Murió el 11 de agosto de 1880. Fue beatificado por Benedicto XVI el 19 de septiembre de 2010 y canonizado apenas por el Papa Francisco.

¿Qué podemos aprender de él?

1- Su búsqueda por la verdad. Con frecuencia muchas personas se quedan sin profundizar en su fe, se limitan a ciertas prácticas religiosas y a veces permanecen en la penumbra, con dudas, sin comprometerse, sin llevar la fe a la vida.

2- Su valentía. Una opción asumida necesariamente exige una renuncia. No es fácil desligarse de las raíces familiares o religiosas de la noche a la mañana por dar con la verdad. Esto requiere convicción y audacia.

3- Su profunda fe. Él escribió mucho sobre el proceso de fe que vive todo creyente. Sus obras son dignas de consideración. Leerlo ayuda a los fieles laicos a dar el salto de fe con confianza.

Acerca de Hugo Rodríguez

Reportero y Community Manager en Arquimedios Guadalajara. | Ciencias de la Comunicación y Administración de la Mercadotecnia. | Periodismo Deportivo. | Locutor en Valora Radio y Radio María. | Reportero y Columnista en TR Fútbol.

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