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San José, el influencer silencioso

Conocer a San José no solo es conocer un eslabón importante para la historia de la salvación, sino también a un amor puro que obró con virtud desde el inicio y bajo la sombra del silencio.

Karen Hutch

Durante mucho tiempo se habló muy poco de este hombre justo y santo, pues existía un cariño hacia él desde siempre por ser el padre nutricio de Jesús. Sin embargo, su vida fue siempre silenciosa y oculta, ya que, al menos en las Sagradas Escrituras, sólo aparece 11 veces. En el Evangelio de San Mateo seis ocasiones y en San Lucas cinco, pero con el tiempo muchos santos y místicos propagaron su devoción y sus virtudes haciendo de él un verdadero ejemplo para aquellos que quieren alcanzar a Jesús, pues a María y a Jesús podemos llegar por San José.

El tiempo de San José

Uno de los santos que propagó fuertemente su devoción fue San José Manyanet, un sacerdote español del siglo XIX que profetizó llegaría un tiempo especial para la Iglesia “El Tiempo de San José”, ya que escribió: “Creo que el verdadero tiempo de San José no ha llegado todavía, después de dos mil años empezamos solo ahora a entrever algo del misterio en el cual está inmerso”.

Poco a poco la Iglesia comenzó a profundizar en el misterio de San José, tanto que después de ser declarado Patrono de la Iglesia Universal, el 8 de diciembre de 1870, por el Papa Pio IX, durante la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, daría pie a que después de 150 años el Papa Francisco declarara el año de San José es por eso que ¡ahora estamos viviendo el tiempo de San José!

La importancia de San José

En palabras de San Bernardo: “Aquél a quien muchos profetas desearon ver y no vieron, oír y no oyeron; le fue dado a José, no sólo verlo y oírlo, sino llevarlo en sus brazos, apretarlo contra su pe[1]cho, cubrirlo de besos”.

San José es para Dios un hombre de confianza, y un hombre que obró siempre en silencio, pues él simplemente hizo la voluntad de Dios, despojándose de todo para serle fiel hasta en lo más pequeño.

Por eso, este hombre de fe recibió la gran y hermosa tarea de custodiar los corazones de Jesús y de María, amando siempre, ya que la base de todo siempre es el amor, un amor puro y casto al que José supo responder y transmitir.

Jesús creció y aprendió de él, quien fue un primer ejemplo claro, pues todo lo que San José hacía le enseñaba a Jesús, aun cuando Jesús es el Rey de reyes, se hizo pequeño y humilde aprendiendo de su padre nutricio, ya que San José no solo le enseñó a caminar sino también a orar y, en su debido momento, la carpintería.

Ahora San José, de igual manera debe ser para nosotros un hombre de confianza, tanto que se convierta en nuestro padre espiritual; si fue él quien guio a Jesús en cada uno de sus pasos, ahora él puede guiarnos a nosotros también, obrando siempre con un corazón justo, haciendo siempre la voluntad de Dios, pues él solo quiere lo mejor para nosotros. Sabemos que hubo alguien que supo ceder e incluso sin ser reconocido, fue San José.

Maestro de oración

San José hizo de su vida una oración, santificando su trabajo, los momentos de descanso, de convivencia y lo mejor, los momentos con su familia, llevando a cabo la misión silenciosa que tenía.

Por lo tanto, no tengamos miedo de pedir su tierna intercesión y protección de padre amoroso con la siguiente letanía: bendito San José, aumenta nuestra fe.

¿Sabías qué…?

En el nombre latino de José – Joseph todas las letras que lo constituyen son las iniciales de las virtudes primordiales del santo:

J de Justicia

O de Obediencia

S de Silencio

E de Experiencia

P de Prudencia y

H de Humildad

Fuente: Misterio de Silencio, Padre Albino Navarro N., Guadalajara, Jalisco; Ediciones Impre-Jal. (2012)

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