Home / Cultura y Formación / Desarrollo Espiritual / CRISTO ES FUEGO Y DIVISIÓN ¿Cómo afronto el dolor y el conflicto en mi vida?

CRISTO ES FUEGO Y DIVISIÓN ¿Cómo afronto el dolor y el conflicto en mi vida?

Desarrollo Espiritual,

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo C, 18 de Agosto de 2019.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Jeremía 38, 4-6. 8-10: Si el profeta Jeremías hubiera querido una vida fácil, podría haber permanecido en silencio o predicar sólo de lo que les convenía a los poderosos… Pero profetizó contra los líderes y les dijo que estaban errados, que hacían sufrir al pueblo… Ahora paga su osadía… pero, Dios lo libra…

Salmo 39: Dios no tarda en socorrer al profeta que está sufriendo por su causa… Él nos escucha y defiende…

Hebreos 12, 1-4: Nuestra fe debería ser suficientemente fuerte incluso cuando el camino de la vida se torne tortuoso y seamos puestos a prueba… Pensemos en Jesús que renunció a tener una vida placentera  y soportó la oposición de los pecadores… Para perseverar, sigamos el ejemplo de muchos testigos fieles al Señor…

Lucas 12, 49-53: Jesús no tuvo una vida tranquila y fácil, ni promovió entre sus seguidores una paz superficial… Su predicación era exigente y dividían a las personas: de un lado quienes querían seguirlo y del otro quienes se oponían a él y a su doctrina…   A su alrededor y entre sus seguidores ha de haber siempre lucha y tensión incluso en el seno de las familias… Si queremos seguirlo hemos de transitar por este camino que es un camino de “cruz”…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Pensemos en todas las personas que hayan habitado y habitan este mundo… ¿Habrá alguien que nunca haya pasado por eventos de dolor, sufrimiento o incomprensión? ¿Habrá alguien que nunca haya peleado por nada ni contra nadie? Seguramente no…

La cuestión es saber por qué y para qué sufrimos, sobre todo en las interacciones humanas, y descubrir del lado de quién estamos posicionados… ¿Sufro por egoísta y me voy amargando? O ¿Sufro voluntariamente entregando lo mejor de mí para beneficiar a alguien más?

No parece fácil encontrarle un sentido al sufrimiento

Lo desconcertante para muchos es que la gente buena también sufra, o incluso que sufra más que “los malos”… Parece que llevamos muy grabadas en nuestras mentes frases como las siguientes: “Si me porto bien me irá bien y si soy malo me irá mal”… “Si soy bueno, todos me querrán”… Pero, si eso fuera verdad, los profetas, los apóstoles y el mismo Jesús no hubieran sido criticados, perseguidos y hasta asesinados… No parece fácil encontrarle un sentido al sufrimiento de los justos… Y más desconcertante y difícil de comprender es escuchar a Jesús describir su misión con palabras como “fuego que quiere quemar al mundo” e “intensión de dividir a las familias”… ¿Querrá Jesús causarnos problemas? O, más bien, ¿querrá que los solucionemos a un nivel más profundo y auténtico?

Al parecer, a Dios, como no le gustan las apariencias, no le agrada la paz barata y superflua ni la vida en rosa… Jesús fue un profeta conflictivo y sus primeros seguidores experimentaron este desgarramiento social y familiar al ser fieles a la Palabra… Y, a pesar de la persecución, eran profundamente felices… Y los cristianos de este tiempo, ¿quemamos con el fuego de Jesús? ¿Promovemos los valores del Reino hasta el punto de causar división?

Hoy no pretendemos ofrecer respuestas, por el contrario, queremos proponer preguntas que incomoden nuestras apariencias y superficialidades… ¿Cuándo convertimos nuestra fe en un tratamiento contra el estrés o en una receta para tener éxito en la vida? ¿Cómo es que llegamos a pensar que nuestra vida en la Iglesia debe ser cómoda y sin conflictos? ¿Cómo justificamos que la Palabra de Dios no nos lleve a tomar un compromiso que nos cause conflicto? ¿Quién nos convenció de que es posible una vida plena sin dolor, sin conflictos y sin crecimiento?

(Obviamente, Jesús vino a traer paz, unidad y reconciliación a este mundo… pero, ha querido advertirnos que, si nos decidimos a seguirlo de verdad, encontraremos mucha oposición incluso de parte de nuestros seres más cercanos… La razón es sencilla: es que Él y los suyos van en sentido contrario de quienes buscan y practican el mal, de quienes llevan una vida superficial sin pensar en el más allá y sin compromiso con el más acá, de quienes quieren una religión “descafeinada”, Etc… El Maestro no nos engaña… ¿Aun así queremos seguirle e incendiar el mundo con su amor aunque nos cueste?).

PARA ESTA SEMANA TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS:

1.            Analiza tus conflictos:

¿He tenido conflictos últimamente?

Haz una lista escrita de ellos… Luego, en relación a cada uno de ellos, responde:

¿Qué originó este conflicto? ¿Fue causado por un error mío? O, ¿surgió porque yo hice algo bueno?

Si descubres que fue una equivocación tuya, decide si vas a cambiar, en qué y cómo le vas a hacer… Ahora tienes un “conflicto” contigo mismo y crecerás en virtud…

Si descubres que fueron tus buenas acciones las que causaron el problema con otros, piensa cómo quieres asimilar y manejar esta situación en tu interior… ¿Cómo me siento? ¿Cómo me siento por sentirme así? ¿Necesito cultivar alguna actitud para lidiar con el conflicto o quiero renunciar a ser un cristiano profético y a buscar la santidad?

¿Qué he aprendido? ¿Qué quiero hacer al respecto?

Este es un tema personal que requiere valentía para la autoexploración y para confrontarse… Sería conveniente buscar ayuda de algún amigo y/o director espiritual…

2.            En tu oración de esta semana, repite frases como las siguientes: “Señor, hazme valiente para dar testimonio de mi fe, aunque eso me traiga problemas interpersonales o incomprensiones… Señor, quema mi interior para que no pueda estar tranquilo… Señor, ayúdame a descubrir cómo y cuál dolor me hace crecer y cambiar…”

Personaliza estas frases hasta hacer tus propias oraciones adecuadas a tu contexto y momento…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra ¿En qué se nota que he experimentado el amor de Dios?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …