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Desarrollo Espiritual: Jesús nos invita a prepararnos y a estar vigilantes

Desarrollo Espiritual,

I DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO, Ciclo A, 01 de Diciembre de 2019.

¿Estoy dispuesto a ser como el “Hijo del hombre”?

Pbro. Sergio Arturo Gómez M. / Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 2, 1-5: En un tiempo de guerra y de pruebas, Isaías ofrece al pueblo una hermosa y esperanzadora visión, en ella, Jerusalén está asentada más alto que todas las montañas, y multitudes provenientes de muchos pueblos confluyen hacia ella para ser instruidos en los caminos del Señor… Él será el juez universal y habrá paz… Es una invitación a preparar ese futuro…

Salmo 121: Es una alegría peregrinar hacia Jerusalén… Allí hay justicia y paz para todos los que aman al Señor…

Romanos 13, 11-14: Pablo nos invita a despertar porque la salvación se acerca como un amanecer que nos exige ponernos las armas de la luz y andar con dignidad… Y hemos de evitar el mal y los excesos…

Mateo 24, 37- 44: El hijo del hombre va a venir… Por eso hemos de estar vigilantes y preparados…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Hoy, al iniciar un nuevo año litúrgico y el tiempo del adviento, conviene que miremos a nuestro alrededor (y a nuestro interior), así podremos darnos cuenta de que nuestras vidas se están desarrollando de forma muy rutinaria, como dice el evangelio que acontecía “en los tiempos de Noé”… Quizá por eso nos desgastamos queriendo alcanzar una realización futura que nunca llega o que, ya que no nos “intra-tenemos”, buscamos “entre-tenernos” en actividades destructivas como las enumeradas por San Pablo, o nos desgarramos en guerras fratricidas como en tiempos de Isaías…

Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfrenos,
nada de pleitos ni envidias.

Hoy la Palabra nos anima a divisar un futuro con y desde Dios, a despertar del sueño, a estar vigilantes para descubrir lo que Dios va haciendo en y desde nuestras vidas, lo que hacemos y lo que realmente somos y queremos llegar a ser… ¿Pongo atención a lo bueno que se va gestando en mí? ¿Soy positivo y proactivo en mi mundo y mi vida?

Al escuchar a Jesús diciendo que “el Hijo del hombre vendrá”, automáticamente podemos imaginar el día del fin del mundo en que vendrá por segunda vez como juez y castigará a unos y premiará a otros… Y eso es verdad en un sentido literal/literalista… Pero, detengámonos a pensar un momento en lo que significa la expresión “Hijo del hombre”:  Jesús usa esta antigua expresión para referirse a sí mismo, como si dijera “este hombre que ven aquí”, sabemos que el “hombre” Jesús es una persona totalmente realizada… De manera que, cuando dice que el “Hijo del hombre” vendrá ciertamente está diciendo que Él mismo regresará al final de los tiempos y, en un sentido más actual, también está diciendo que Él ya está viniendo en y entre nosotros, es decir, que nosotros podemos llegar a ser como él; que cada uno de nosotros puede alcanzar la plenitud del “Hijo del hombre” y la realización del plan para el que fuimos creados…  En los siguientes párrafos tocaremos algunos puntos de cómo podemos llegar a convertirnos en el “Hijo del hombre”:

Jesús regresará al final de los tiempos

Así pues, hoy se nos invita a pensar en un proceso de crecimiento o desarrollo integral.   Se nos invita, incluso en la oración colecta, a practicar las buenas obras para poder llegar al Reino de Dios… Por eso, hemos de comenzar haciendo un discernimiento para saber lo que debemos trabajar en nuestras vidas para madurar humana y espiritualmente… Por ejemplo, tenemos que aprender a manejar y resolver nuestros conflictos internos… Somos una sociedad sin capacidad para el trabajo interior; sólo se nos capacita para el manejo exterior, pero el interior se niega y, por tanto, no se realiza… El crecimiento emocional y el desarrollo espiritual deben ser fomentados consciente y consistentemente… ¿Qué cosas hago para mi desarrollo humano y espiritual? ¿Cómo cultivo mi “interior”?

Abundando y concretando lo antes dicho, necesitamos manejar nuestros conflictos externos ya que sabemos que la paz exterior nace de la paz interior, de un sano y adecuado manejo de los conflictos y de un empeño integral, progresivo y permanente en el propio crecimiento personal.  La verdadera resolución del conflicto debe hacer que ganen todas las partes involucradas; si no es así, cualquier acción sólo producirá más de lo mismo y no habrá crecimiento… Como sociedad, estamos jalonados y enfrentados unos a otros entre opiniones extremas… Necesitamos descubrir dónde se encuentra la verdad sin importar quién la proclame… Porque, a veces, entre tantas opiniones y posturas ya no distinguimos la voz de Dios ni el camino que nos conduce hacia nuestra verdadera realización individual y comunitaria… ¿Por qué razones tengo conflictos con las personas a mí alrededor? ¿Consigo resolver adecuada y saludablemente mis conflictos interpersonales?

Nos hace falta trabajar en nuestro interior ya que casi siempre estamos focalizados en lo exterior y no nos poseemos a nosotros mismos, sino que las cosas nos poseen… Por eso, al escuchar hoy “vengan, subamos al monte del Señor” podemos sentir una invitación a realizar un proceso integral que consiste en salir de donde nos encontramos para dirigirnos a algo más elevado.  Para esto, necesitamos confiar en la Palabra de Dios y dejarnos instruir por Él… ¿Me esfuerzo por crecer integralmente?

Para ser personas maduras, como el Hijo del hombre, se requiere que sepamos diferenciar lo que es tinieblas de lo que es luz en nuestra vida…  Pablo recomienda que no caigamos en los excesos… Necesitamos alcanzar la lucidez que nos haga posible valorar nuestro cuerpo en sí mismo y como medio de manifestación de amor de Dios… En relación a nuestro propio cuerpo tenemos un trabajo de reconocimiento, de escucha y de salvación… El cuerpo es simultáneamente templo del Espíritu Santo y “carne”; dos realidades que han de convivir sin anularse… ¿Cómo puedo atender mis necesidades físicas sin caer en los excesos? ¿Cómo puedo espiritualizar mi cuerpo y encarnar mi espíritu? ¿Cómo puedo integrar mi humanidad y mi espiritualidad?

Jesús nos invita a prepararnos… la preparación es una actitud de vida que hace crecer nuestra sabiduría de día con día e implica que seamos constantes en el cultivo de nuestro camino y que vayamos sumando acciones conducentes al logro de los objetivos de plenitud que Dios ha diseñado para nosotros… ¿Cómo me preparo para cada acontecimiento previsible en mi vida? ¿Me preparo también para los imprevistos que puedan surgir en mi futuro? ¿Para qué me estará preparando la vida?

Conocernos para saber cómo vamos progresando

Jesús nos invita también a la vigilancia… a desarrollar una actitud de auto-observación crítica para descubrir lo que va pasando con nosotros mismos, así nos podremos orientar y/o reorientar siempre… Si nos vigilamos a nosotros mismos será fácil descubrir a tiempo los detalles que nos van desviando de nuestro camino, por ejemplo: cuando como o bebo de más, cuando no tengo control sobre mi ira, cuando pierdo mi tiempo, cuando comienzo a comprar en exceso, cuando soy indiferente a la desgracia ajena y al dolor que causo, etc.… ¿Qué descubro de mí mismo en relación al camino de crecimiento integral que me propone hoy la Palabra de Dios?

Nuestra vida será cada vez más plena, seremos más como el “Hijo del hombre”, en la medida en que trabajemos por nosotros y por los demás haciendo lo que debemos de hacer para que el Señor venga (en esta navidad y cualquier otro día)…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.      Hoy escuchamos a Jesús que se refiere a sí mismo como el “hijo de hombre”, expresión que puede significar el “hombre realizado”…

Él ya era pleno… Pero, nosotros vamos perfeccionándonos…

¿Soy consciente de los pensamientos, sentimientos, comportamientos y actitudes que manifiestan madurez/realización/plenitud en mí?

¿Es Jesús mi modelo para lo que me falta desarrollar?

¿Qué pensamientos y actitudes manifiestan madurez y plenitud en mi?

2.      Pon un letrero que diga “El Señor está viniendo” en tu puerta o en tu espejo… Ve registrando por escrito el impacto que tiene en tu estado de ánimo y en tus comportamientos cada vez que lees esta frase…

3.      Durante esta semana, en tu oración, pide insistentemente a tu amigo Jesús que venga… Que venga a tu vida transformándote en Él… Que venga al mundo transformándolo con tus comportamientos de acuerdo con sus enseñanzas…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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