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¿Dios está presente o ausente de mi vida? ¿Jesús me salva de algo?

Desarrollo Espiritual,

IV DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO, Ciclo A, 22 de Diciembre de 2019.

DIOS-CON-NOSOTROS Y MISIÓN PERSONAL

Pbro. Sergio Arturo Gómez M. / Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 7, 10-14: En una emergencia nacional, Dios ofrece un signo de que salvará a su pueblo: Una joven dará a luz un hijo cuyo nombre será Emanuel, o sea, “Dios-(está)-con-nosotros”… Este nacimiento traerá la esperanza…

Salmo 23: Sólo puede estar en la presencia del Señor el honrado, el limpio de corazón y el que ama la verdad…

Romanos 1, 1-7: Pablo profesa su fe en Cristo Jesús, el Salvador anunciado por los profetas que lo llamó a ser su apóstol: es hombre, ya que es descendiente de David; y es Hijo de Dios y Señor nuestro resucitado, a quien pertenecemos.

Mateo 1, 18-24: Hoy se nos presenta a José – hombre justo, reflexivo y bondadoso – comprendiendo que el Hijo que nacerá de María es el prometido Emanuel, el “Dios-(que está)-con-nosotros”, porque es hijo de David por su medio, ya que es su padre adoptivo, y engendrado de la Virgen Madre María por obra del Espíritu Santo… Y José, una vez que comprende la voluntad de Dios, lo obedece…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Las lecturas de hoy nos recuerdan que Dios quiere estar con, y entre nosotros a través de Jesús, pues Él es el Emanuel: “Dios-está-con-nosotros”… En Jesús, Dios se hizo uno de nosotros, pero hizo más que eso, pues, además de acercarse a nosotros, viene para hacernos real, plena y perfectamente humanos según el modo que Dios se propuso desde la creación del mundo, es decir, vino a elevarnos a la divinidad… Éste es el formidable mensaje de hoy. Ojalá podamos percibir a Jesús aquí en medio de nosotros con su acción transformadora para llegar a ser como Él… No todos lo entienden o lo aceptan, por ejemplo: Ajaz… Otros sí lo perciben y lo viven: Isaías, Pablo, José y María… Todos estos personajes son como un espejo en el que podamos mirarnos y descubrir aquello en lo que debemos corregirnos y crecer… Una vez que nos hacemos conscientes de cómo nos encontramos, hemos de desarrollar los valores que nos hacen falta, tales como confianza, esperanza, obediencia, capacidad de reflexión y discernimiento

El catecismo de la Iglesia cita a San Atanacio de Alejandría, diciendo que “el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios”, otros padres y teólogos hablan de que la encarnación del Hijo de Dios es para hacernos partícipes de la naturaleza divina o, como dice el Credo, “para nuestra salvación”… El Hijo de Dios toma sangre y carne de nuestra naturaleza, se mete en ella, para salvarla… ¿Cómo entiendo y cómo me impacta esta verdad?

Estas verdades no se hacen realidad sólo por enunciarlas, sino que hay que hacer un proceso libremente aceptado y monitoreado… Creemos que de esto hablan las lecturas de hoy…

En la primera lectura se nos narra cómo en Judá se estaba acabando la esperanza del pueblo porque no había un descendiente que continuará la obra del rey Ajáz, pero Dios garantiza que su promesa se cumplirá… Dios actúa siempre para hacer que sus planes de amor se realicen… Y esta profecía de Dios se cumplió en aquel tiempo y en el nacimiento de Jesús también… En nuestro tiempo, ¿cuáles esperanzas crees que se están apagando a nuestro alrededor?

En el Evangelio vemos a José descubriendo paulatinamente quién es Jesús, y también descubriendo cuál es su tarea en estos acontecimientos… José puede hacer esto porque confía en Dios, va digiriendo su Palabra, y, basado en esa confianza, hace que el  Emanuel puede llegar a nosotros… Es notorio cuando alguien esta con Dios y cuando está sin Él: La confianza nos lleva a actuar en su favor y a obedecerle, la desconfianza nos paraliza; Ajaz no confía y José sí confía; Ajaz paraliza la obra de Dios y José, en cambio, la agiliza… José es de la clase de hombres que describe el Salmo 23…

Cada época tiene sus propios desafíos a la plenitud humana, la nuestra nos reta con algunas ideas y prácticas muy generalizadas denunciadas por Gandhi: “Riqueza sin trabajo, placer sin consciencia, conocimiento sin carácter, negocios sin ética, ciencia sin humanidad, religión sin sacrificio, política sin principios”… ¿Conoces algunos otros desafíos para nuestro desarrollo integral en el tiempo que nos ha tocado vivir?

Nosotros somos humanos, cargamos con una herencia biológica y con muchos aprendizajes de nuestras respectivas familias y culturas, pero también somos seres espirituales, esto nos viene de Dios y nos lleva hacia Él, nos hace trascender lo meramente carnal y nos hace crecer y elevarnos hasta la plenitud de nuestra auténtica humanidad… Sólo unidos al Emanuel podremos trascender nuestras limitaciones personales y sociales… ¿Me doy cuenta que lo carnal nos lleva a la desesperanza como le pasaba a Ajaz y sus contemporáneos? ¿Me doy cuenta que la presencia del Emanuel en mi vida me salva y me da una tarea como a José, el varón justo y prudente?

Aún con los pocos datos que nos da el Evangelio, podemos aventurarnos a decir que José era un hombre reflexivo que no actuaba impulsivamente, también parece haber sido un hombre de oración que llevaba ante Dios sus problemas y pedía su luz… Nosotros también debemos hacer este ejercicio de reflexión y de discernimiento para encontrar un sentido a los acontecimientos claves de nuestra historia de vida, para descubrir la presencia salvadora del Emanuel en nosotros y para descubrir la misión a la que Él nos envía como a Pablo y a José… Ellos entendieron que la acción de Dios los incluía, que debían colaborar haciendo algo, no solamente dejando a Dios actuar, sino actuando en su nombre y con su guía… José resuelve sus dudas y asume su identidad y su misión sagrada y delicadísima de cuidar a María y a su divino Hijo, el Salvador, el Dios-(que vive)-entre-nosotros… Este es un proceso que debemos de realizar todas las personas,  ¿cómo voy en este proceso?

Dios quiere ser un “Dios-con-nosotros”, no quiere ser un “Dios-sin-nosotros”… ¿Yo quiero ser un yo-con-Dios o un yo-sin-Dios?

Finalmente piensa: todo mundo es creyente, pero no todo el mundo crece… Todo el mundo comulga, pero no todo el mundo comulga con una tarea transformadora encomendada por Dios…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.     Investiga lo qué es el discernimiento… Luego, descubre en qué áreas de tu vida debes ejercerlo… Escribe los pasos que descubres que se te están pidiendo… Lleva estos elementos a la oración… Repite cuantas veces sea necesario…

2.     Busca un momento de soledad y silencio, (tal vez en la naturaleza), donde puedas conectar tu humanidad con Dios… para conectarte con la misión de vida que Dios tiene preparada para ti…

3.     Durante esta semana, en tu oración, agradece al Señor porque te ha dado esperanza y te ha elegido para colaborar con Él, pídele que te dé humildad y que te conceda apertura a sus planes en tu vida y en tu apostolado…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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