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Editorial: “Está de no creerse” la ineptitud

Artículo Editorial Semanario #1186

En efecto, no creíamos que podíamos ser tan vulnerables ante la delincuencia organizada, muy organizada, no solo los ciudadanos comunes, sino sobre todo, nuestras autoridades. El crimen demostró, en Culiacán, estar en mejores condiciones (logística, tecnología, armamento, estrategia, convocatoria, etc.) que el mismo Ejército, Guardia Nacional, o como se les llame.

“Está de no creerse”, además, y para asustarnos, como dijo el Cardenal Francisco Robles Ortega, “que nuestra autoridad y el gabinete de seguridad no hayan tenido la capacidad para prever las reacciones del crimen organizado, y de prever el riesgo en que se pondría a los ciudadanos”.

No sabemos qué realidad es más grave y alarmante, si la fuerza inimaginable del cartel o las evidentes limitaciones, en materia de seguridad, de nuestro gobierno (ejército, mandos e inteligencia)..

Así lo expresó el Arzobispo de Guadalajara: “No deja de sorprender a la mayoría de los mexicanos que se haya actuado con tanta falta de profesionalismo, con tanta ligereza, ante una realidad que está golpeando gravemente a nuestro país, como es el narcotráfico. En muchos Estados de la República sentimos la permanente presencia del crimen organizado, y se conoce cómo actúan, cómo se organizan”, y no saben las autoridades cómo afrontarlo, cómo combatirlo. Nos hemos convertido en sus rehenes. Ya sabemos quién tiene la última palabra.

“Fue un acontecimiento grave, añadió el purpurado, por el grado de violencia y por el grado de exposición que tuvo la ciudadanía, las familias (hombres, mujeres y niños) que no tienen que ver con criminales. Se vieron amenazadas, su vida en peligro”, y lo más grave es que no fue un hecho de excepción o casual, que difícilmente se vuelva repetir (ojalá así fuera). Por desgracia, ya es el modus vivendi al que nos tenemos que acostumbrar delante de los delincuentes.

Lo que sucedió en Culiacán, “por más que se explique o se trate de justificar, lo señaló el Cardenal Robles, queda la sensación de que no son las autoridades formalmente constituidas las que pueden velar por nosotros, sino que estamos a la deriva y en manos del crimen organizado”.

¿Qué debemos hacer? Resulta difícil creer que las cosas cambien para bien, sobre todo porque a nuestras autoridades les cuesta mucho trabajo aceptar que se pueden equivocar. Si han proclamado la humildad como signo de su gobierno, ese mismo criterio les debería ayudar a saber que no todo lo hacen bien, y que los errores se puede corregir, que todos entendemos que puede haber equivocaciones, y los respetamos cuando lo asumen para bien, pero cuando la máquina que no sirve no se da cuenta que no sirve, queda solo el vacío y la desesperación.

Ojalá que el Ejecutivo y su gabinete se den cuenta que no son dioses, y que hay acciones, actitudes y criterios, sobre todo en materia de seguridad, que hay que corregir.

¿O tenemos que pedirle a los carteles que tengan piedad de los ciudadanos, implorar su clemencia para personas inocentes que nada tienen que ver con sus actividades? ¿A ese punto tenemos que llegar, que la protección se la invoquemos al crimen organizado y no a las autoridades?

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Quiero comentar sobre las palabras de este señor, cardenal Francisco robles Ortega:
    A ojos vistos se le nota que lo que quiere es desacreditar y dañar la imagen de López Obrador y su gobierno, “la calumnia es posterior al odio y la envidia” ,como lo han hecho muchos sacerdotes de la cúpula alta, por no entender lo que dijo Jesús; “misericordia quiero y no sacrificios” y quiero que sepan que no soy seguidor de López Obrador ni del PRI ni del pan, soy admirador de todo aquel que se compadece del pobre, del dolor ajeno, y lo demuestra con hechos, aunque tenga que sacrificarse. Y no soy jeovista, ni mormon, ni cristiano, etc. Soy catolico, voy a misa, me gusta ir a misa, incluso a veces entre semana también, pero no lo digo por orgullo, lo digo por humildad, voy a misa porque necesito de Dios, porque soy un hombre pecador y busco la misericordia de Dios, voy a misa porque es hermosa la oración que se eleva a Dios en la misa desde el principio hasta el final, no voy a misa por ver al sacerdote, voy para darle gracias a Dios, bendecirlo, alabarlo, pedirle perdón, y pedirle que me ayude, el sacerdote es igual que yo, somos dos personas iguales, ninguno es más que el otro, ni menos tampoco, los dos somos hijos del mismo padre, y un padre quiere igual a todos sus hijos.
    Dicen que el crimen demostró estar en mejores condiciones que el gobierno.
    Amigos, razonemos, el crimen no tiene una flota de aviones y helicopteros de guerra. El crimen no dispone ni de una quinta parte de soldados que el gobierno, el crimen no tiene mejor armamento que el gobierno, eso es mentira, el crimen no tiene un respaldo y apoyo de la ONU. En lo que si demostró tener más capacidad que el gobierno es en dañar a la sociedad, en eso sí tienen más capacidad que el gobierno, basta con que Obrador hubiera dicho continúen con el operativo y convoquen más efectivos, en verdad hubiera acontecido una de las peores masacres, entonces si, este cardenal no estuviera criticando la debilidad según el, de este gobierno, sino la prepotencia. A veces es mejor callar que hablar, mil sicarios jamás hubieran podido con 20,000 efectivos, pero si hubieran matado a muchos inocentes, si hubieran dejado a muchos huerfanos, si hubieran causado mucho dolor y mucho llanto. La desicion de Obrador me parece sabia porque: “más vale absolver a un culpable que condenar al dolor a muchos inocentes.” Porque vale más la vida de muchos inocentes que la de muchos sicarios, a poco no. Tal vez ya se le olvidó a este cardenal las palabras de Jesús cuando le pidieron al dueño de la viña que si arrancaban la mala hierba y el les contesto no, dejenlos crecer juntos, porque al arrancarla, arrancarian la buena hierba tambien. A poco no les parece que fue parecido lo que hizo obrador.
    Dicen que Obrador violó la Constitución al dejar libre al hijo del chapo.
    Amigos, la ley no está por encima de nosotros, ni nosotros estamos al servicio de la ley, más bien la ley está al servicio de nosotros, nosotros creamos la ley, así que la ley está a nuestro servicio, Jesús violó la ley en varias ocasiones y no peco, porque lo hizo por el bienestar de la gente.
    ” Si para hacer el bien, es necesario violar la ley debemos violarla” no olvidemos también que Jesús fue cumplidor de la ley.
    Este cardenal dice que está de no creer que nuestras autoridades no hayan tenido la capacidad de preever las reacciones del crimen y el riesgo en que se pondría ala ciudadania, yo le digo, está de no creer que los altos mandos de la iglesia catolica no hayan podido prever el inmenso daño que se le haría a muchos niños inocentes por solapar y tapar a .muchos sacerdotes depravados.
    Este cardenal llama falta de profesionalismo a el evitar una masacre. Ustedes juzguen con su propio rasiocinio.
    El insinúa que los carteles tienen la última palabra, tal vez ya no confía en Dios. Para mí Dios tiene la última palabra.
    Sr. Cardenal le sugiero se dedique a rezar y a pedir la misericordia de Dios, si es que todavía tiene fe en Dios. “Zapatero a tus zapatos”.
    Sr cardenal le pido rece, rece mucho por la paz, ese es su trabajo y no andar criticando, ponga el ejemplo, el ejemplo arrastra. O no cree en el poder de la oración.
    Porque dice que se siente la sensación de que estamos en manos del crimen organizado, acaso no tiene fe en Dios. Yo siento que estoy en manos de Dios, no entiendo porque usted no.
    Sr. Cardenal, usted pide al gobierno que acepte su error, no se puede aceptar una equivocacion cuando no existe, a menos que la decisión tomada haya sido imsegura. Cuando la humildad se proclama con hechos es real, es legitima, y no un signo como usted dice. Las palabras dicen una cosa y los hechos otra. Yo prefiero creer a los hechos.
    (Se den cuenta que no son dioses) en sus palabras se le nota el odio.
    ( O tenemos que pedirle a los carteles que tengan piedad de los ciudadanos) se le nota la burla.
    ( Que la protección se la invoquemos al crimen organizado y no a las autoridades) se le nota la falta de fe en Dios.
    Reze, reze mucho, Dios es bueno y misericordioso,
    Acuérdese que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros y algunos ni a últimos podrán llegar.
    Muchos son los llamados y pocos los escogidos.
    QUE DIOS LO BENDIGA.