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Transformemos el sufrimiento en alegría

Desarrollo Espiritual,

III DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO, Ciclo A, 15 de Diciembre de 2019.

¿Quiero colaborar con Jesús en el proceso de salvarme y salvar a los demás?

Pbro. Sergio Arturo Gómez M. / Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 35, 1-6a.10: Isaías anima a los israelitas que sufrían en la deportación con la visión esperanzadora de un día esplendoroso en que Dios los vengará y los hará regresar alegremente a su tierra, fortalecidos los débiles, curados los enfermos y ahuyentadas todas las penas y tristezas… Todo esto se cumple fielmente en Jesús que viene a transformar el sufrimiento en alegría…

Salmo 145: El Señor es fiel, hace justicia al oprimido, da pan al hambriento, libera al cautivo, da vista al ciego, levanta al abatido, protege al extranjero, sostiene al huérfano y a la viuda, ama a los justos… trastorna los planes de los malvados… Reina por siempre…

Santiago 5, 7-10: Tengan paciencia y buen ánimo, no se quejen unos de otros, aprendan a sufrir como los profetas… porque el Señor está muy cerca…

Mateo 11, 2-11: Juan el “Bautizador”, desde la cárcel, manda preguntar a Jesús si Él es a quien estaban esperando… Jesús responde con hechos que dan cabal cumplimiento a las profecías… Luego, habla bien de Juan, de su firmeza y austeridad, describiéndolo como el mayor de los profetas y el mensajero que preparó su camino… Finalmente, nos invita a ser pequeños también…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

En el Evangelio notamos que quizá Juan el Bautista esperaba, como la mayoría de sus contemporáneos, un Mesías con poder temporal y que viniera a liberar a Israel de los romanos, y tal vez no veía signos claros de que Jesús fuera esa clase de salvador… Por eso, desde la cárcel, le manda preguntar: “¿Eres tú a quien estamos esperando o hemos de esperar a alguien más?”  Jesús, aprovecha para presentarse a sí mismo y clarificar su estilo de mesianismo, habla de su identidad y presenta sus credenciales: los signos de la misericordia que Él practica y que favorecen a los que sufren… Los profetas así lo habían anunciado (Por ejemplo, la lectura de hoy de Isaías y la descripción que hace el Salmo 145 del Señor)… Por eso Jesús curaba enfermedades y dolencias del cuerpo y del alma… Jesús se define a sí mismo como el que hace ver y oír, el que devuelve la libertad y la vida y el que da buenas noticias a los pobres… Jesús está atendiendo, como diríamos hoy, todas las periferias existenciales…

Insistimos, tal vez Juan no esperaba un Mesías cuyo reino no fuera de este mundo y que actuara desde dentro, desde el corazón; tal vez no entendía un Mesías que viniera desarmado, dispuesto a servir y a perdonar; tal vez no comprendía por qué Jesús optaba por el diálogo, el amor y la no-violencia; tal vez no le cabía en su cabeza que Jesús quería que todos vivieran y que nadie pereciera y menos que los pecadores no fueran castigados por Él, sino sentados a la mesa en el Reino… Pero el “Bautizador” no se cierra, manda preguntar porque quiere aprender de Jesús lo que no había aprendido en el desierto ni en las Escrituras… Y yo, ¿qué tipo de Mesías espero? ¿Estoy convencido que el estilo de mesianismo de Jesús es el correcto?

La pregunta formulada por Juan: “¿Eres Jesús el que ha de venir?” Es una pregunta que nos hacemos todos nosotros… Y sí, Jesús trae una sorprendente salvación que se da en un proceso: comienza por el cuerpo (los ojos, los oídos, las rodillas vacilantes), continúa por las emociones y llega a las profundidades espirituales del ser humano y, luego, transforma el entorno… En los evangelios vemos a Jesús que para salvar siempre va curando el cuerpo y sanando los espíritus de sus interlocutores con su contacto y su tacto…

Ante estas lecturas, se impone hablar hoy de la corporalidad… El Obispo Pedro Casaldáliga dice que él no trabaja en la “cura de almas” porque sólo ve los cuerpos de las personas… Sería bueno que nos reconociéramos a nosotros mismos y a los demás como personas integrales cuyo desarrollo espiritual comienza por lo humano, así parece que lo entendía Jesús cuando iba restableciendo lo que estaba dañado en las personas para abrirlas a una salvación cada vez más profunda… No puede haber auténtica espiritualidad cristiana sin conectarla a la dimensión corporal y social… Nuestros cuerpos, como los israelitas de los que habla Isaías expresan salud y alegría o penas y suspiros; es en el cuerpo donde comienza la salvación… Y ese es un proceso que, como nos dice hoy Santiago, requiere paciencia, abnegación, compresión y, algunas veces, sufrimiento… Es un proceso de hacer que Jesús viva y actúe en cada uno de nosotros… Dedica un tiempo a responder las siguientes preguntas: ¿Qué relación tienen las enfermedades del cuerpo con las enfermedades del espíritu? ¿Qué relación descubres entre las enfermedades del espíritu y las del cuerpo? Pero, sobre todo, ¿qué tienen que ver mis dolencias físicas y mis emociones negativas con la forma en que me relaciono conmigo mismo, con los demás y con Dios? ¿Cómo interactúan en mí la gracia de Dios y mi salud integral?

Por eso nosotros, como discípulos de Jesús, hemos de actuar como él… ¿En qué medida alcanzamos y cuidamos fraternalmente a quienes sufren en su cuerpo o en su alma? ¿Qué hacemos con los “pobres” que hay entre nosotros? ¿Salimos de nosotros mismos y nuestras seguridades para ayudar a quienes se encuentran en las periferias de la vida? Hagámonos conscientes del dolor que nos rodea y convirtámonos signos vivientes de la presencia bondadosa de Jesús en nuestros ambientes… Seamos, desde la pequeñez a la que Jesús nos invita hoy, sembradores de salud y alegría…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.     Haz una lista de los padecimientos y las enfermedades que se mencionan en las lecturas de hoy:

¿Cuándo nos parecemos a los cojos, sordos, ciegos, deportados, etc.?

El Señor quiere curarnos… A varios niveles: no sólo arreglar las situaciones fuera de nosotros, sino también en nuestros cuerpos, en nuestras emociones, en nuestras relaciones humanas, en nuestra relación con Él…

Podríamos decir que el contacto con Dios es sanador… Por ejemplo, al participar asiduamente a la Eucaristía o a la oración ante el Santísimo Sacramento podemos pedir y hacer un proceso de curación para una depresión, fuerza para ir dando pasos en el pedir y dar perdón y así limpiar progresivamente nuestro corazón, capacidad de donación y caridad para los más necesitados espiritual y materialmente…

El trato con el Señor nos renueva y nos sana de nuestros temores más profundos…

Jesús nos da más de lo que nosotros le damos a Él… Valoremos esos momentos de encuentro con Él… Y, sobre todo, recordemos que a Él lo encontramos también en el prójimo, en el enfermo, en el preso, en los pobres… hasta en nuestros enemigos… Y ahí podemos encontrarnos con Él… y ahí nos puede sanar…

2.     Durante esta semana, te sugerimos orar con el texto del Evangelio de hoy, léelo varias veces y detente en cada versículo para sacarle más jugo:

v.2. Juan Bautista está en la cárcel por su rectitud: Es firme, entero, insobornable… Habla con Jesús sobre Juan.  ¿Puedo yo luchar contra las estructuras injustas como Juan Bautista lo hizo?

 vv.3-6. Me fijo en los signos mesiánicos de Jesús… Yo quisiera hacer esos signos, Señor, con mi vida y con mis palabras.  Envíame Señor.

 v. 7-10. Jesús alaba a Juan el “Bautizador”, resalta de él cuatro grandes rasgos: firmeza, pobreza (que implica entrega total a la causa de Dios), profeta y precursor de Jesús… En mi propia vocación, yo puedo ser todo eso con tu gracia, Señor. Hoy hace falta gente así… ¿Estoy realmente dispuesto a ser como Juan: firme, pobre, profeta y precursor?

 v. 11. Nadie tan grande como Juan Bautista en la Antigua Alianza…  Pero yo soy más afortunado que él por conocer a Jesús y pertenecer a su Reino.  Quiero darte gracias con todo mi amor Señor, por este gran don y alegría… y tú terminas el Evangelio de hoy diciéndome que quieres que sea pequeño…

Comparte lo que Dios te ha iluminado con alguien más…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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