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Editorial Semanario: El valor del Presupuesto 2020

Editorial edición #1191, domingo 1° de diciembre 2019

Hay una parábola sobre un rey que pide a seis ciegos palpar un elefante y luego describirlo. Cada uno de los ciegos da sus impresiones: el que tocó su cabeza lo describe como una gran vasija, el que tocó su oreja lo compara con una canasta de pizcar, el que tocó su colmillo lo compara con una reja de arado y así sucesivamente. Todo se vuelve una gran discusión y los hombres son incapaces de ponerse de acuerdo.

El paquete económico del año 2020, y los criterios generales de política económica  federal para la ley de ingresos del próximo año, han generado una gran reflexión a nivel nacional, y en particular en el Estado de Jalisco, pues ha visto disminuido su presupuesto.

La parábola nos muestra que la realidad tiene siempre diferentes puntos de vista y que sólo quien hace una observación profunda, tiene una mejor aproximación a ella; es decir, el desarrollo humano es multifactorial y se deben considerar todos los aspectos: salud, educación, trabajo, vivienda, por lo que se deben abordar todos para alcanzarlo y, con ello, tener el anhelado bienestar.

Para el gobierno federal, la seguridad pública, el rescate a la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), los programas sociales y el combate contra el fraude fiscal son los cuatro factores que protagonizan el presupuesto de México para 2020.

Uno de los rubros más golpeados en la reducción presupuestaria fue el de los organismos autónomos, lo que resulta preocupante toda vez que éstos fungen como contrapesos a la actividad y las decisiones gubernamentales. Llama la atención el recorte al INE, Instituto Nacional Electoral, que debilita la viabilidad financiera del organismo que, además, enfrenta la posibilidad de padecer un control político y con el todo el aparato de la autoridad electoral, a través de una serie de propuestas de reforma que ya se analizan en los órganos legislativos, y que de aprobarse, le restarían fortaleza e imparcialidad.

Las leyes aplicadas en la vida social no garantizan por sí mismas, mecánicamente, el bien de todos. Se deben ejercer bajo la dirección de los valores que se derivan del concepto de la dignidad de la persona humana.

Todos estos valores manifiestan la prioridad de la ética sobre la técnica, la primacía de la persona sobre las cosas y la superioridad del espíritu sobre la materia.

Valorar los criterios de política económica que se nos proponen para el año 2020,  desde la perspectiva del bienestar o bien común, puede ayudarnos a discernir, opinar, y participar activamente en nuestra vida social.  

Analizar cuáles son las condiciones sociales de paz, justicia y libertad en las cuales se da este presupuesto; la equidad en el reparto de esos bienes; y la actual organización social.

Para lograr una política social orientada el bienestar, se requiere conciliación, certidumbre, seguridad, justicia, impulso a la educación, es decir, “todo el elefante”, conocerlo completo, de manera integral.

El todo es más que sus partes, y por ello es fundamental establecer políticas con rostro humano que dinamicen la economía a fin de generar más y mejores empleos y, con ellos, una mejor distribución de riqueza, en resumen, mayor bienestar para todos.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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