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El aborto y el Darwinismo social

Evangelización y promoción humana van de la mano, una auténtica evangelización incluye la promoción de todos los aspectos de la vida de la persona durante toda su vida. Aún existe una deuda social con los más desfavorecidos. Esta coyuntura socio-cultural se abre como una oportunidad para que la Iglesia retome su liderazgo como madre y maestra de humanidad.

Pbro. Ernesto Hinojosa Dávalos

Charles Darwin expuso en su obra “El origen de las Especies”, la idea que los organismos vivos más fuertes se adaptan a pesar de los más débiles y evolucionan en condiciones superiores de vida. Teorizó sobre la condición natural de la ley del más fuerte que termina imponiéndose sobre el débil.

Estas ideas paulatinamente fueron aplicadas por algunos pensadores al campo de la vida social, es decir, se buscaba justificar la crueldad de los más fuertes, ofrecer argumentos lógicos y razonables para fundamentar el desprecio social hacia los débiles y vulnerables. Se le denominó Darwinismo social; de aquí surgió la idea de la “eugenesia”, el buen nacimiento, es decir, solo los niños sanos son aptos para nacer, a los mal formados, a los no deseados se le suprime el derecho a la vida.

En la historia reciente de la humanidad encontramos pasajes terribles de esta mentalidad, para ejemplo baste citar la nefanda obra del nazismo a mediados del siglo pasado con la supremacía aria; creían tener derecho de gobernar el mundo.

¿Y la dignidad y la caridad humanas?

Es también conocida la confrontación que esta mentalidad tiene con el mensaje evangélico proclamado por la Iglesia. Nada más alejado de las virtudes cristianas de la caridad y la compasión, pero, ante todo, el enaltecido origen de la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios, de donde le vienen los derechos inalienables a su condición humana.

Evidentemente, con este fundamento, la Iglesia al oponerse a las corrientes de pensamiento o a las ideologías de moda genera polémica y conflicto. A esta corriente actual que se ha llevado a la práctica social el magisterio del Papa Francisco lo llama, cultura del descarte.

Escuchando las razones de los ministros de la Suprema Corte de Justicia, prácticamente se ha redefinido el embarazo como una construcción social en contra de la dignidad y de los derechos de la mujer, convirtiendo el aborto en el nuevo signo del empoderamiento y dignidad de la mujer.

Lo que viene

El aborto se pondrá de moda y poco a poco se creará la conciencia entre adolescentes y jóvenes, que la nueva identidad de lo femenino incluye la experiencia del aborto, como signo distintivo de su emancipación.

La despenalización del aborto y su consiguiente legalización, más allá de una lucha legal, moral o religiosa, marca un profundo cambio social y cultural, mismo que ha venido gestándose en el país desde hace tres décadas. Es decir, “legalmente” la sociedad mexicana ha entrado a un cambio de época.

Es una derrota moral de la Iglesia institución y una muestra palpable de la falta de identidad cristiana de los bautizados. Los cristianos tenemos que entender, no hacer una defensa furibunda ideologizada del derecho a la vida, y ampliar más el horizonte sobre la promoción integral de la vida.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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