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El Ocio y el Negocio

Ignacio Román Morales

La mayor parte de los estudiantes tienen poderosas razones para andar contentos… llegó el periodo vacacional. Para muchos maestros (que no para todos) también representa un periodo de descanso. Sin embargo, los maestros sin plazas estables no tendrán ingresos, además muchos estudiantes tendrán que trabajar durante este periodo, especialmente entre los que se encuentren en niveles de educación media superior y superior.

De cualquier manera, para unos y otros, representa una situación especialmente favorable en un país en el que sólo tenemos seis días anuales de descanso obligatorio (El 1o. de enero; 1er lunes de febrero, tercer lunes de marzo, primero de mayo, 16 de septiembre, tercer lunes de noviembre y 25 de diciembre, más el 1º de diciembre de cada seis años). A ello cabe agregar seis días de vacaciones para los trabajadores que tengan más de un año de servicios, a lo que se agregan dos días anuales hasta llegar a 12 y, después, dos días anuales más por cada cinco años de servicio. Sin embargo, dada la inestabilidad laboral en México, aún en trabajos formales, lo común es que no sean más de 12 días totales al año. Sin embargo, tomemos los 17 días de descanso al año, que reporta el estudio de la Unión de Bancos Suizos, Salarios y Precios en el Mundo, para la Ciudad de México, en empresas comparables a nivel mundial.

Conforme a dicho reporte, considerando a 71 ciudades alrededor del mundo, entre las que aparece la Ciudad de México, en 54 de ellas se tienen más de 17 días de descanso al año, cinco cuentan con 17 y sólo 12 disponen de menos días que México (7 en Shangai, 9 en Bangkok y 10 en Pekín, pero con jornadas semanales más cortas). En Manama (Barheim) tienen 34 días de descanso, en Luxemburgo 31 y en Lima o Dublín 30. México es la tercera ciudad en que más tiempo se trabaja en el planeta (2261 hrs. en promedio al año), sólo después de Hong Kong (2606) y de Bombay (2277, aunque tienen cuatro días más de descanso al año). En París se trabajan 1604 hrs. al año, es decir 655 menos que en México, el equivalente a 81 días de 8 horas de trabajo.

Sin embargo, frecuentemente se nos dice que somos productivos y que deberíamos de trabajar más. Supongamos, sin conceder, que efectivamente somos poco productivos, mucho menos que los franceses o alemanes. Es obvio que hay diferencias de escolaridad y de las condiciones del país, pero no a tal punto que trabajemos 81 jornadas más al año y que en México se gane, en términos de poder de compra, sólo poco más de una tercera parte (37%) de lo que obtienen los parisinos.

¿Qué ocurre? Elogiamos al trabajo y condenemos al descanso o al ocio. Sin embargo, el descanso y el ocio han sido históricamente esenciales para que los humanos podamos ser creativos, productivos y felices. Los filósofos griegos decían dedicarse al “ocio”, lo que no significa holgazanería, sino la posibilidad de tener tiempo para imaginar, dialogar, pensar en profundidad y crear. En el caso de ellos, los que no podían dedicarse al ocio, tenían que negar ese tiempo y, entonces se dedicaban al neg-ocio.

Tal vez los mexicanos seríamos mucho más productivos si en lugar de trabajar más del máximo legal permitido (48 horas semanales), frecuentemente hasta más de 64 horas (ocho horas diarias en promedio de lunes a domingo), más quien sabe cuántas horas en los camiones o aún en coche, pudiésemos pasar más tiempo con nuestras familias, vecinos y amigos, disfrutando de vivir. Desgraciadamente, los ingresos son tan bajos, las necesidades tan altas y sobre todo la desigualdad tan extrema, que vivimos para trabajar en lugar de trabajar para vivir. ¿Cuándo podremos dedicarnos más al ocio y menos al negocio?

Los filósofos griegos decían dedicarse al “ocio”, lo que no significa holgazanería, sino la posibilidad de tener tiempo para imaginar, dialogar, pensar en profundidad y crear.

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