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Hacia un perfil del constituyente

Editorial #1181

La Constitución es la Ley máxima de la mayoría de las sociedades; establece las reglas en la vida social, económica y cultural, de nuestra vida cotidiana, de nuestra forma de relacionarnos con todos  los demás, de la educación, de nuestros estudios y trabajos, del medio ambiente y de la forma en que producimos y repartimos la riqueza que creamos.

En la actualidad,  tenemos una Constitución que no defiende los derechos individuales y que ha permitido el surgimiento de una clase política que ha abusado de los ciudadanos. Los políticos son los únicos beneficiados por la actual Constitución.

Como clase política, tanto los integrantes del Poder Judicial, del Poder Ejecutivo, como del Legislativo se han caracterizado por ser corruptos, devoradores del erario público, derrochadores de nuestros impuestos y de la riqueza de nuestro suelo. Y ahora se envuelven en la bandera de una nueva Constitución, que corre el riesgo de ser más de lo mismo si no participamos como sociedad en su conjunto.

El gobierno estatal obtuvo recientemente  la aprobación del Congreso de Jalisco para efectuar la consulta que  permitirá establecer una nueva Constitución en el estado, lo que nos obliga como sociedad a reflexionar sobre el perfil ideal de los ciudadanos y ciudadanas que fungirán como constituyentes.

De entrada, podemos afirmar que el perfil debe tener aspectos muy puntuales, como conocer sobre leyes, no necesariamente ser abogado, con capacidad de trabajar en equipo y estar abierto a nuevas ideas que provean soluciones a la problemática del estado para que queden asentadas en la Constitución. El constituyente no debe ser elegido con base en la ideología de derecha o izquierda, o de género, pues este modelo de pensamiento quedó rebasado ante la pluralidad de la sociedad.

El nuevo constituyente debe contener un conocimiento sobre las regiones del estado, ser especialista en un tema específico y tener capacidad de interlocución, integridad y honestidad, pasión por los derechos humanos, y visión de futuro para abrirse a los problemas que demanda la ciudadanía, con una visión amplia y de conjunto sobre los temas sociales.

La honestidad, autoridad moral y formal, deben ser factores relevantes para quien llegue a integrar el Constituyente; que conozca  sobre derechos humanos y que esté con la acción por ellos, con la visión de ampliarlos a quienes son excluidos, a los pobres o a quienes están en la cárcel, a los migrantes, o en situación de refugio para que tengan viabilidad en el estado de Jalisco.

Un perfil con sensibilidad social, tendiente a la democracia institucional para que pueda equilibrar el desarrollo de las instituciones y que aspire a asumir retos, por ejemplo, en mecanismos de protección de derechos humanos, rendición de cuentas, corrupción, transparencia, entre otros.

No podemos ignorar que el momento actual que vive el país, ha sido por la falta de honestidad, integridad y capacidad de los partidos políticos. Ellos son los responsables de todos nuestros retrasos, nuestros fracasos, nuestras limitaciones, nuestro empobrecimiento, y mientras no haya una acción ciudadana inteligente, clara y honesta para cambiar y modificar el sistema político del país, con un marco constitucional en el que participe la sociedad, de nada sirve convocar a un nuevo constituyente. Pongámonos de acuerdo primero, en el modelo de sociedad que queremos.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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