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Foto: Rafael Saldaña

Irrelevancia

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

El teólogo alemán Jürgen Moltmann, en su famoso libro “El Dios crucificado”, inicia su reflexión sobre el equilibrio que debe haber entre identidad y relevancia en la Iglesia, si en verdad quiere ser sacramento universal de salvación, como indica claramente la doctrina del Concilio Vaticano II. La identidad, en cuanto a Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, le permite ser presencia salvadora del Dios de Jesucristo en el mundo; la relevancia le permite ser signo inteligible en el mundo.

Una fuerte identidad eclesial sin relevancia en el mundo deja de ser significativa; una fuerte relevancia sin identidad eclesial, convierte a la Iglesia en una instancia social más entre otras. Equilibrio que se da gracias a la acción del Espíritu Santo que suscita en la historia personas siempre con un gran horizonte, con una amplia mirada.

La Iglesia que peregrina en Guadalajara, que durante un largo período de la historia había tenido una gran relevancia social, la está perdiendo estrepitosamente. Según la investigación realizada por la encuestadora “Polimetrix. Estudios Estratégicos”, titulada: “Confianza en las instituciones, creencias y prácticas religiosas en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, aparece que la Iglesia Católica ocupa el undécimo lugar en credibilidad, de diecisiete instituciones de la sociedad, apenas con un 37%, muy por debajo de los Bomberos, Protección Civil e incluso del Presidente de la República y de los gobiernos locales. Tampoco entre los católicos la Iglesia goza de tanta credibilidad, pues apenas el 53% de ellos tiene confianza en ella. No cabe la menor duda de que la Iglesia Católica está perdiendo relevancia social.

Las causas de la pérdida de relevancia deben suscitar en nosotros, los agentes de pastoral, el ánimo a un serio estudio tanto en el ámbito social como en el pastoral. Ciertamente los procesos de descristianización o la llamada secularización de la cultura occidental no pueden más que obviarse, pues desde la modernidad se ha buscado la emancipación de todo credo religioso, aunque no suponga ello la pérdida del sentido religioso de la vida, sino la transmutación de una fe institucional a una práctica religiosa más individual, subjetiva y no precisamente dentro de las religiones establecidas.

Pero también es importante un serio y permanente examen autocrítico de la Iglesia que, por cierto, no debe ser primariamente suscitado por la pérdida de credibilidad en la sociedad, sino por el deseo sincero de conservar su más prístina identidad. El recobrar la identidad misma de la Iglesia la hace relevante. El Papa Francisco habla repetidamente de que en muchos de los agentes de pastoral existe un “espíritu mundano”, la tentación de acomodarse al mundo con los criterios del tener, del poder y del placer. Cuando, como en la ley del mercado y de la farándula, se jerarquiza todo a partir de la ganancia económica, se hacen islotes de poder que luchan por sobresalir a costa de otros, se busca la buena vida al menor costo, se vive parasitariamente de los pobres y de la credulidad de los incautos, como Iglesia perdemos credibilidad.

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Un comentario

  1. mientras la pastoral este circunscrita al templo seguiran perdiendo relevancia, mientras no capaciten a los agentes de pastoral y ustedes mismos a enfrentarse y superar la influencia de los videojuegos e internet seguiran perdiendo relevancia, mientras sigan practicanto su pastoral “agropecuara” dentro de los ambientes de ciudad estan mas que perdidos. Actualizense o desaparezcan. La sociedad ya no necesita dogmaticos dictando consignas desde
    el altar, necesita agentes de cambio dando testimonio ahi donde vive cada dia. Aprendan a ser interpelados en sus homilias, como pasa en internet.
    salgan de sus zonas de confort.