Home / Opinión / Los signos de los tiempos / La crisis de inseguridad

La crisis de inseguridad

La estrategia presidencial de “abrazos y no balazos”, hasta el momento no ha rendido frutos.

Jorge Rocha

Una de las principales promesas de Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia de México fue que la inseguridad pública en el país bajaría de forma muy significativa, incluso, ya como presidente electo, se realizaron una serie de mesas de trabajo coordinadas por Loreta Ortiz, donde se recogieron muchos diagnósticos locales y propuestas, donde se pusieron sobre la mesa elementos e información, con los que posiblemente se podría confeccionar una estrategia integral de combate a la inseguridad en el país.

Hay reflexiones de académicos, universidades y especialistas que señalan que una estrategia eficaz para mejorar esta situación, debe ser integral, multidimensional, que implica la intervención de muchos actores sociales, que debe tener metas de corto, mediano y largo plazo; y que necesariamente implica la colaboración entre los distintos niveles de gobierno. Además de generar estrategias territorializadas, ya que la forma como se comporta este fenómeno es distinto, dependiendo de lugar del que estemos hablando. Por ejemplo, Jalisco no es la excepción; son diferentes las dinámicas delincuenciales en la Zona Metropolitana de Guadalajara, de las que suceden en la región de Puerto Vallarta o lo que está pasado en las zonas limítrofes con el estado de Michoacán.

Ahora bien, en mayo pasado hubo 2,963 homicidios registrados en el país, lo que convirtió a este mes en el más violento en lo que va del año 2021; y uno de los diez con más asesinatos en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, esto de acuerdo a los datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Hay que añadir que México ha registrado los dos años más violentos de su historia en lo referente a homicidios, ya que tuvimos 34,682 víctimas de asesinato en 2019 y 34,554 persona asesinadas en el año 2020.

Jalisco entre los más violentos

La SSPC informó también que sólo en seis Estados se concentran 50.4% de los homicidios: Guanajuato, Baja California, Jalisco, Estado de México, Michoacán y Chihuahua. La situación no es nada halagüeña y la promesa del presidente de México de que con “abrazos y no balazos” las cosas se iban a resolver, hasta ahora no ha dado resultado.

Hay que añadir que en varios círculos empresariales y de organizaciones civiles, aún con ciertas críticas, se recibió como una buena señal la creación de la Guardia Nacional, sobre todo con el compromiso de que este cuerpo de seguridad estaría a cargo de un mando civil. Esto en la práctica no sucedió y en realidad la Guardia es una institución que responde a mandos militares. Incluso una de las iniciativas de ley que próximamente presentará López Obrador al Congreso, es que definitivamente la Guardia Nacional sea parte de las Fuerzas Armadas de México, su argumento central es que quiere resguardar a esta corporación de la infiltración de la delincuencia organizada y de la corrupción.

¿Hacia la militarización?

Hasta ahora la estrategia seguida por el Gobierno Federal no se separa de lo anterior, que se simplifica en incrementar la militarización del país. Este proceso no es nuevo, comenzó desde el sexenio de Ernesto Zedillo y hasta ahora no se ha detenido, incluso podríamos decir que cada presidente le ha dado “una vuelta de tuerca” a esta tendencia. El gran problema es que hasta ahora esta apuesta no ha dado resultados (las cifras son elocuentes) y organizaciones defensoras de derechos humanos, tienen mucha evidencia de que el ejército colocado en labores de seguridad, ha provocado violaciones a los derechos humanos.

Ya existen muchos diagnósticos sobre este problema y mucho presupuesto asignado a la materia, parecería entonces que es necesaria mayor voluntad política, romper inercias muy instaladas, tener mayor imaginación y creatividad para construir una estrategia integral para enfrentar este problema y dejar de administrar la crisis de seguridad. Las elecciones que acaba de pasar nos mostraron con mucha crudeza que los territorios donde los grupos de la delincuencia organizada tienen presencia, son cada vez más en número y con un control más profundo. El riesgo de mantenernos como estamos es que continúe la violencia y que las personas empiecen a hacer justicia por propia mano.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

Acerca de Edicion Arquimedios

Revisa También

Evaluación de gobiernos municipales salientes (parte I)

Jorge Rocha Estamos a unos días de que concluyan las administraciones municipales metropolitanas y vale …