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La Ley Del Zapato Rojo

*Dr. Actitud

¿Cuántas personas con zapatos rojos viste el día de ayer? Cuando pregunto esto por lo general me responden “no sé”, “no me fijé” o algo parecido, y es de esperarse, porque para saber cuántas personas con zapatos rojos vimos el día anterior, necesitamos fijarnos en eso y llevar la cuenta. Así sucede con todo: cuando tenemos hambre, buscamos comida, si no tenemos trabajo, nos enfocamos en buscar uno nuevo. Al decidir en qué enfocarnos, es mucho más probable que lo encontremos, de lo contrario podrá pasar “frente a nuestras narices” sin que lo notemos.

Si queremos darnos cuenta de algo, en especial de las oportunidades y de las cosas buenas, necesitamos dirigir nuestra atención a lo que queremos encontrar, es lo que llamo la Ley de Zapato Rojo: “para encontrar las cosas buenas, hay que buscarlas”. Menciono en especial las cosas buenas porque lo malo y lo desagradable resaltan más fácilmente o, dicho de otra forma, si no buscamos conscientemente lo bueno, lo que nos agrada, las oportunidades, lo que más encontraremos son cosas desagradables, defectos, etc.Esto es natural, y no es para avergonzarse ni sentirnos culpables, es una característica que nos ha ayudado a sobrevivir: si hay una caja con 10 manzanas y una está podrida, lo más seguro es que sea esta la que nos salte a la vista, así evitamos comer algo que nos haría daño; pero si queremos pasar de sobrevivir a vivir (encontrar oportunidades donde otros ven defectos, posibilidades donde otros solo ven obstáculos, ventajas dentro de lo que nos desagrada, etc.) necesitaremos entrenar a nuestro cerebro.

Es por eso que hoy te propongo estos 10 Neuroejercicios actitudinales para ayudar a nuestro cerebro a aplicar la Ley del Zapato Rojo, los he llamado Neuroejercicios porque conviene practicarlos como lo haríamos con cualquier otro ejercicio (abdominales, lagartijas, sentadillas, etc.): hacer una sola repetición, o hacer algunas series “cada que me acuerdo” no genera algún beneficio, pero con la magia de la constancia y la paciencia, lograrás resultados increíbles.

  1. Buscar lo bueno, (lo desagradable sale a relucir solo).
  2. Tomar la actitud más adecuada ante la realidad.
  3. Encontrar oportunidades donde otros ven amenazas.
  4. Hacer lo posible en lugar de pensar en lo imposible.
  5. Generar opciones que permitan lograr las cosas, en lugar de excusas para no hacerlas.
  6. Comprender a los demás en lugar de juzgarlos.
  7. Procurar dar antes que recibir.
  8. Ser mensajero de paz en lugar de heraldo de guerra.
  9. Cambiar las críticas por propuestas.
  10. Asumir nuestra responsabilidad en lugar de buscar culpables.

Escoge los ejercicios de la lista que gustes (también puedes idear tus propios ejercicios), una vez elegida tu rutina de Neuroejercicios te recomiendo practicar 1 a la vez, (1 por semana o hasta que “te salga en automático”), comenta con gente de confianza cuál es tu ejercicio para que te ayuden (a veces no nos damos cuenta cuando nos equivocamos); ten en cuenta que son ejercicios para nosotros mismos, no para decirles a los demás “qué deberían hacer”.

Utiliza la ley del zapato rojo a tu favor

Conforme vayas superando estos ejercicios, notarás cómo cambia tu forma de percibir el mundo, los he llamado Neuroejercicios actitudinales porque ayudan directamente a mejorar la predisposición (que es uno de los 6 componentes de la actitud).

¿Qué pasas si no entreno a mi cerebro? Fácil: actúas en modo sobrevivencia, enfocado en encontrar lo malo, lo desagradable, solo ves riesgos no oportunidades.

Por último y no menos importante: complementa tu entrenamiento dándole a tu cerebro alimentos de calidad (eligiendo bien tus lecturas, la música, conversaciones, gente con la que convives, etc.)

¿Entrenarás tu cerebro? ¿O seguirás en modo sobrevivencia?

Dr. Juan Pablo Aguilar “Dr. Actitud”.

Especialista en Reingeniería Actitudinal.

Conferencista internacional y escritor.

www.DrActitud.com

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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