Home / Opinión / La línea de flotación

La línea de flotación

Pbro. Armando González Escoto

En el mundo de la empresa, calibrar la llamada “línea de flotación” define su futuro. Si la empresa está por encima de esa línea, aunque sea en un punto, es decir el 51%, puede recuperarse de cualquier pérdida, crisis o caída de su producto, y seguir creciendo; si está por debajo, remontarla se vuelve tan dramáticamente difícil que muchos empresarios prefieren declararse en quiebra y dedicarse a otra cosa.

Si leemos la situación de la Iglesia con esos criterios, sólo como un ejercicio pedagógico, y dejando de lado los datos sobre la práctica religiosa y la coherencia moral de los feligreses, para atenernos solamente al criterio de la adhesión a la fe católica, podríamos pensar que varias diócesis, en el mundo occidental, están ya por debajo de la línea de flotación, si dicha adhesión se ubica por debajo del 51% en sociedades que eran mayoritariamente católicas.

La nave que es la Iglesia de Guadalajara tiene de momento una adhesión del 67%, es decir, 16 puntos por encima de la línea de flotación, lo cual es una buena noticia, aunque con sus asegunes.

El primer asegún es el descenso tan rápido de esa línea que ha bajado del 93% al 67%, en los últimos diez años, acercándonos peligrosamente a la frontera entre tener mucho futuro, o ya solamente pasado, por muy glorioso que haya sido.

Hay otros dos asegunes importantes: la baja práctica religiosa y la poca coherencia de los fieles con la moral cristiana, son semejantes a llevar dos boquetes en el casco del barco que están haciendo agua.

Un último asegún radica en la manera en que pasajeros y tripulantes reaccionen ante esta evidente crisis. Desde luego la tripulación ocupa un lugar fundamental. Aunque es muy heroico el que un capitán se hunda con su barco, es más heroico todavía que lo sepa salvar para que nadie se hunda, eso requiere de un equipo verdaderamente excelente, pues lo que se enfrenta es una emergencia, no una simple avería.

Pero es penosa verdad que, a algunas personas, ni los momentos más decisivos de la historia les quitan el sueño, recordemos la escena ocurrida en el Monte de los Olivos.

Y sin embargo no basta con estar despiertos, una tripulación donde todos quieren mandar o donde nadie hace caso, o donde los marinos menos capacitados son los que tienen que hacer las reparaciones, siguiendo manuales anticuados y mal entendidos, no logrará sino seguir hundiendo la averiada nave, por mucho que parezcan hacer por mantenerla a flote.

En el entretanto, pasajeros y tripulantes menores pueden seguir cómodamente durmiendo en su camarote, o divirtiéndose en el tambaleante bar del barco, viendo Netflix, mientras los más calculadores andan viendo a ver qué se llevan antes de saltar al primer bote salvavidas que pesquen.

Sería muy lamentable que a la diócesis de Guadalajara le pasara algo semejante, estando como está, todavía, en una buena posición para remontar sus pérdidas.

armando.gon@univa.mx

Acerca de Edicion Arquimedios

Revisa También

Evaluación de gobiernos municipales salientes (parte I)

Jorge Rocha Estamos a unos días de que concluyan las administraciones municipales metropolitanas y vale …

2 Comentarios

  1. Tiene toda la razón padre habemos muchos tibios en cuestión de fe, católicos solo de nombre y poco practicantes. A otra parte de la población ni siquiera le interesa saber de Dios,.
    Hace falta más compromiso con nosotros mismos, para involucrarnos en nuestra religión y ayudar a resolver las dificultades dentro de nuestra iglesia.
    Se necesita dejar la Soberbia y ser más humilde, para dar buen testimonio y los demás se acerquen a Dios.
    Gracias por su análisis de como estamos en cuestión de fe.

  2. Creo q la responsabilidad para mantenerla a flote NO SOLO depende de la jerarquía,sino de todos los q formamos la iglesia,(sacerdotes,obispos,laicos comprometidos) el compromiso es de todos llevando una vida coherente con lo q creemos y nuestro estilo de vida.conozco muchos sacerdotes santos,q nos sirven de ejemplo.para ser nosotros seglares,también santos en nuestro ambiente.