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Leyes absurdas

Pbro. Armando González Escoto

Anda en comisiones del Congreso estatal una propuesta de ley a propósito del llamado “estado laico”. El promotor del desatino tiene como objetivo erradicar de los espacios públicos cualquier símbolo o acto de carácter religioso por considerarlo atentatorio del estado laico. Aunque el tema “espacio público” es amplísimo, en la iniciativa de ley presentada se supone que se refieren a los espacios en que se ejerce la administración gubernamental.

En apoyo de la iniciativa, otros correligionarios se han dado a la tarea de publicar en periódicos artículos que la abonan, organizando igualmente foros de estudio a los que solamente invitaron como expositores a quienes están de acuerdo con su prejuicio.

De prosperar la iniciativa, se estaría reproduciendo el mismo ambiente que se daba con los constituyentes de 1917, que buscaban prohibir a los mexicanos llevar sobre el cuello, medallas, cruces o escapularios; propuesta ridícula frente a la cual, un diputado de aquel entonces expresó que para aplicar semejante ley, se necesitaría un policía por cada ciudadano.

Si para trabajar en alguna dependencia del gobierno, se hace ahora necesario ocultar cualquier símbolo religioso que un funcionario, secretaria, aseador o policía pudiera llevar, estaríamos, ni más ni menos, entrando en el campo de la discriminación ¿Cómo piensan conciliar su concepto de estado laico con el amplio campo de los derechos humanos y de la libertad religiosa avalada por nuestra actual Constitución?

Ahora resulta que tener una estampa religiosa bajo el vidrio de un escritorio, atenta contra el estado laico ¿Cómo puede llegarse a tan aberrante y torpe concepto de la laicidad del estado?

Por estado laico se entiende aquel que no privilegia ninguna religión o secta, sino que a todas las creencias les reconoce libertad y derechos. ¿De dónde viene pues una tal iniciativa?

Viene de la frustración, del síndrome sectario que busca manipular al gobierno para ir en contra de lo que ellos mismos llaman “la religión mayoritaria”, frente a la cual se sienten en acomplejada desventaja; por lo mismo les molesta ver la inevitable ubicuidad de sus símbolos religiosos, incapaces como son para entender lo que significa una cultura social, en cambio, están siempre en actitud agresiva, dispuestos a todo con tal de que esa religión mayoritaria sea borrada del espacio. Un genuino estado laico jamás tendría semejante pretensión.

Desde luego, el diputado que ha lanzado la propuesta procede de una “religión minoritaria”, los luzmundanos; fue arropado por el partido Movimiento Ciudadano con una curul, se ignoran los motivos, pero ahora usa su puesto, no para servir a la entera comunidad jalisciense que le paga, sino para cumplir con las consignas de su organización religiosa.

Como de costumbre, los partidos nunca se hacen responsables del comportamiento de los candidatos que lanzan y promueven, eso es parte del sistema democrático corrupto que nos gobierna. Sólo cabe esperar en el buen juicio, la cordura y el sentido común de los demás diputados para que iniciativas de ley como ésta no sean jamás avaladas.

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