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Muy malas campañas: “Exceso de demagogia” o “exceso de cinismo”

Jorge Rocha

Al momento que Ud. lea este texto ya habrán pasado un mes y quince días de campañas políticas; y estaremos a menos de dos semanas de la jornada electoral. Desde mi particular punto de vista, luego de llegar casi al final de las campañas electorales, mi ponderación al respecto de lo que hemos visto hasta ahora en las propuestas de los partidos es el siguiente:

1. La oferta electoral es demasiado grande

A nivel nacional son diez partidos los que están compitiendo para obtener los cargos a elección popular; y en el caso del Estado de Jalisco son trece fuerzas políticas; y en algunas elecciones hay que agregar a candidatos independientes. Esta oferta política tan amplia podría ser una buena noticia si estas agrupaciones representaran segmentos de la sociedad interesados en agendas particulares que mostraran la pluralidad social. Para el caso de esta elección y por el tipo de campañas que tenemos, no es posible distinguir las diferencias primordiales entre partidos políticos, que al hacer propuestas generales y del dominio común, lo que aparece son muchas voces hablando de lo mismo, situación que más que incentivar el voto, lo puede obstaculizar.

2. El nivel de debate es paupérrimo

Salvo honrosas excepciones, el nivel de debate mostrado por la mayoría de las y los candidatos a puestos de elección popular es muy bajo. No se encuentran con facilidad diagnósticos concretos de los problemas a resolver y mucho menos se plantean soluciones que conjuguen la viabilidad, la creatividad y la pertinencia.

Lo que tenemos en la mayor parte de los discursos es una inmensa lista de ocurrencias y promesas que seguramente nunca se harán realidad.

3. Los spots publicitarios no aportan nada

Desde hace varias elecciones la llamada “espotización” de las campañas electorales ha sido muy criticada. La forma como las pantallas de televisión y los cuadrantes de la radio son bombardeadas por los spots de todos los partidos, ha mostrado un nulo efecto para mejorar la democracia y el nivel de las campañas.

Las frases huecas, las medias verdades y el incremento de la polarización son las principales características de estos mensajes repetitivos que igualan el debate político y la decisión del voto a la compra de una comida chatarra.

Para estos mensajes deberíamos pedir algunos sellos como “exceso de demagogia” o “exceso de cinismo”.

4. Hay un hastío de la gente ante las propuestas electorales

Las campañas no prenden. Buena parte de la ciudadanía observa con desdén las campañas, hay un hartazgo profundo frente al debate político, y la sensación de llevar más de dos años en campaña hizo mella en la mayoría de los ciudadanos. Muchas personas saben que durante este periodo les van a prometer que su vida mejorará de forma sustantiva, pero la experiencia concreta y vivida dice lo contrario, ya que en la mayor parte de las ocasiones no pasa nada, los problemas sustanciales no mejoran, en el mejor de los casos son bene­ficiarios de alguna política positiva. Pero la nota que sobresale es que la mayor parte de los candidatos son incapaces de cumplir lo que prometen.

5. Falta claridad sobre las atribuciones de los cargos a elegir

Aunado a lo anterior, es notable cómo la mayor parte de los que buscan el voto popular, ofrecen acciones que no podrán cumplir simplemente porque no está en las atribuciones del cargo por el que están compitiendo. Observamos candidatos a presidentes municipales que ofrecen acciones que sólo un gobernador puede realizar, también vemos a candidatos a regidores que proponen legislar asuntos que competen al Congreso Local; y a esto se añaden aspirantes a diputados que prometen obras de infraestructura como si tuvieran atribuciones del Poder Ejecutivo.

Esto sólo genera confusión y abona a darle menor credibilidad a los procesos electorales.

6. El modelo está agotado

Sin duda alguna, el modelo de comunicación política y la forma de hacer campañas electorales en México está agotado y ya no da para más. Es un modelo caro, ine­ficiente, que no deja saldos pedagógicos, que no propicia los consensos y que no incentiva la participación y el voto. Urge un cambio al sistema político mexicano, que, dicho sea de paso, si genuinamente estuviéramos en una cuarta transformación o en una refundación, hoy por hoy estaríamos discutiendo un cambio de régimen.

Posdata

El accidente de la línea 12 del Metro de la Ciudad de México es una tragedia que se pudo evitar. Empieza a salir información que muestra que obras mal planeadas, donde se escatiman recursos necesarios y donde el seguimiento no es oportuno, tienen como resultados estos terribles hechos. Mis condolencias a los familiares de las personas fallecidas.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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