Home / Opinión / Pastoral & Cultura: Estación permanente

Pastoral & Cultura: Estación permanente

Pbro. Armando González Escoto

Jesús abandonado por sus amigos. La pasión de Cristo incluye una serie de situaciones que podrían ser parte de muchos diversos tipos de viacrucis, a tenor de las experiencias vividas por Jesús en esa final etapa de su existencia en el mundo. Repasando los cuadros de la pasión según fue escrita por los evangelistas, en una cosa coinciden todos, en el abandono que sufrió el Mesías de parte precisamente de la mayoría de sus amigos.

En esa línea de reflexión el viacrucis no solamente nos muestra la pasión de Cristo, también exhibe la variedad de las actitudes, reacciones y conductas de la especie humana ante situaciones graves. Nos demuestra además que los milagros, por muy impresionantes que sean, no convierten el corazón de las personas, pues ningún beneficiario de ellos levantó entonces su voz para defender al Maestro, menos aun viéndolo sometido y ya inhábil para seguir multiplicando panes o curando enfermos. La gente no veía los “signos”, sólo saciaba el hambre o recuperaba la salud.

El viernes santo Jesús era ya una persona proscrita, durante su vida pública se dijeron de él todo tipo de cosas, buenas y malas, ahora solamente importaban las malas, su juicio y condena les daba la razón, las avalaba, ocultando con un grueso velo toda la luminosidad de Cristo.

La estampida de los “amigos” era inevitable, porque la gente suele estar siempre con el que triunfa, no con el vencido, porque el triunfador, el rico o el poderoso, es el que puede influir en su beneficio, conseguirle un puesto, un cargo relevante, una ayuda pecunaria, una promoción; no sólo eso, la gente huye del desprestigiado, porque siente que eso se pega, porque los demás puedan pensar que somos iguales y atraer la misma difamación.

A la hora en que la opinión pública comienza a señalar a alguien acusándolo de lo que sea, todo mundo escapa de su compañía, no es la foto en la que gusten salir. Y siempre habrá personas que le digan al oído, no te juntes con “ese” o con “esa”, porque fíjate que dicen que… eso te puede perjudicar, piensa en tu carrera, en tu futuro. Esa fue la tentación -no superada-, nada menos que del apóstol Pedro.

Afortunadamente Jesús sabía lo que hay en el corazón del hombre y no necesitaba de que nadie se lo dijera, de hecho lo había previsto, sabía que herido el pastor huyen las ovejas, que ese tipo de reacciones humanas suceden y seguirían sucediendo en el mundo. Pero también sabía y lo estaba viendo, que hay muchas y célebres excepciones, que las mujeres siempre encuentran un camino para mantener en alto la fidelidad, y que hay muchos amigos para los cuales la amistad está siempre por encima de cualquier situación o circunstancia, no sólo por encima de la propia conveniencia sino incluso a pesar de la inconveniencia.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Tlaquepaque y el 2024

Jorge Rocha El jueves 30 de septiembre, el Tribunal Federal Electoral, en una votación de …