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Parroquia San Juan Bosco: una comunidad viva y emprendedora

Nicolle Alcaraz

En el corazón de la Barca, Jalisco, se encuentra una parroquia con medio siglo de historia: San Juan Bosco. Desmembrada de Santa Mónica, el 13 de mayo de 1971, tuvo por primer párroco a Don Rafael Rodríguez Morales, quien trabajó de la mano con la comunidad en la construcción del templo.

La Parroquia, que forma parte del Decanato de La Barca, y la Vicaría de Episcopal del Señor de la Misericordia, cuenta también con dos capillas adicionales: San Isidro y El Sagrado Corazón, siendo un lugar en donde la fe de las personas continúa viviéndose con mucho fervor y alegría, con todo y el paso de los años.

LA COMUNIDAD

Viva y espiritual son las palabras que utiliza el Sr. Cura Manuel Jiménez Hernández para describir a la comunidad vecina. Los habitantes, en su mayoría comerciantes, “son creativos y apoyan en lo que les pedimos”, por lo que, para el párroco, la vida pastoral es sumamente activa en toda la región.

Sin embargo, en la zona también se viven ciertos problemas, siendo uno de los principales el alcoholismo, el cual se presenta principalmente en los hombres del lugar, y pese a que muchos de ellos acuden al templo para realizar juramentos en donde prometen no recaer, la situación se mantiene delicada.

Así mismo, muchos jóvenes no se sienten atraídos por la vida laboral, quienes, acorde al Padre Manuel, ven en los programas gubernamentales una oportunidad para recibir ingresos sin necesidad de comprometerse con un trabajo formal.

CON  FAENAS SE CONSTRUYE EL RECINTO

“A mí me tocó muy chica, pero yo veía que mi padre y todos los de por aquí salían a conseguir dinero para poder construir el templo” comentó Guadalupe Enriqueta, conocida como “La Chata”.

Es así que diversos vecinos de la zona colaboraban para dar vida al templo, ya sea mediante colectas en las calles, sorteos, espectáculos de baile o teatro, e inclusive la venta de comida, pero pese a estas buenas intenciones, hubo también algunos obstáculos en el camino.

“Cuando yo empecé a venir aquí, la misa se oficiaba en la sala de juntas, y el Padre Chanon se dedicaba todo el año a criar guajolotes y venderlos en Navidad. Y, con lo que sacaba, utilizarlo en la parroquia para seguir construyendo” narró Francisco Javier Bustos, conocido en la comunidad como Paco.

Desgraciadamente, en una ocasión el Padre convocó a todos a misa para comunicarles una noticia importante: “Por aquí, por la calle de la Pata Verde, vivía una familia a la que le decían Las Liebres, y eran unos muchachos chicos de edad que se dedicaban a robar, y pues le robaron todos los guajolotes al padre Chanon y les dijo que por favor se los regresaran, que era con que ayudaba a construir el templo. Pero no hicieron caso”, mencionó el Sr. Francisco.

A pesar de los contratiempos, la energía y las ganas de contar un espacio propio en donde pudiera vivirse la fe terminaron ganando, dando vida a la parroquia.

EL TRABAJO ACTUAL

El 15 de marzo del 2019 el Padre Manuel arribó a San Juan Bosco, siendo esta la primera ocasión en la que era asignado como Sr. Cura. Así mismo, el Padre Emmanuel Plascencia Villa trabaja como vicario en el recinto, siendo estos dos párrocos los responsables de este lugar.

Si bien el Sr. Cura ingresó meses antes de que los estragos por la pandemia comenzaran a manifestarse en nuestra cotidianidad, los residentes de la zona confiesan que la parroquia se ha caracterizado por resguardar el bienestar de sus asistentes al máximo, al ser sumamente estrictos con las medidas preventivas tales como: la aplicación de gel y la toma de temperatura al ingresar, y la procuración del aforo al 75%, con su respectiva sana distancia.

Esto se ha visto reflejado hasta en los grupos de catequesis, que si bien, debido a que las sesiones presenciales tuvieron que ser suspendidas, disminuyó la asistencia a un 50%, rápidamente el Sr. Cura, junto con los catequistas, comenzaron a implementar cursos en línea.

Al respecto, una de las catequistas comentó : “Tenemos dos años virtual (…) solo presenciales a los adultos, ellos vienen entre semana dos veces, y los demás cada maestro se pone su horario (…) en esta ocasión van a salir 90 niños de primera comunión y 70 de confirmación y eso es poco, por lo de la pandemia (…) pero si se ha conservado el interés de los padres de familia”.

DON BOSCO

Como su nombre lo indica, la devoción a San Juan Bosco no falta, siendo el 31 de enero de cada año cuando se realiza la fiesta patronal. Sin embargo, nuevamente el Covid-19 amenaza con imponer limitaciones.

“Todo está planeado. Hay plan A y B. El plan A, es como normalmente se hacía, que son las peregrinaciones, la misa de defunción, la kermés y una verbena popular. En caso de que esté el semáforo rojo, nada más estarán pocas personas, los que toman el día que son 10 o 15 personas, y un grupo pastoral (…) pero ojalá si se pueda hacer todo” explicó el Padre.

TRABAJAR POR LA VIDA Y MIGRANTES

Entre las prioridades que el Cura Manuel ha designado a la parroquia destaca  el trabajo por la vida y la familia, es así que el Padre ha procurado también la devoción hacia el Señor de la Vida, a quien se le dedica una misa los días 24 de cada mes para orar por las personas enfermas, las parejas que no pueden concebir, y los desaparecidos.

En esta misma línea, también han buscado apoyar a las personas migrantes de la zona, ya que, al estar cerca de una ruta ferroviaria, es común el arribo de individuos provenientes de lugares como Nicaragua, Haití, Honduras, etc. Así mismo, el Padre Manuel, al ser responsable de la Pastoral de los Pueblos Originarios, ha trabajado en la defensa de los pueblos originarios, siendo otra de las prioridades pastorales.

ESTRAGOS POR EL PASO DEL TIEMPO

Los años no pasan en vano, como dice el dicho popular, y el templo de San Juan Bosco no ha sido la excepción ya que, desde el 2019, la torre del campanario ha comenzado a agrietarse al grado en el que, el año pasado, autoridades de la Arquidiócesis, tuvieron que acudir a la zona para asesorar a los párrocos para prevenir un mayor deterioro.

“Mande llamar a los arquitectos y ellos vinieron del Arzobispado y ellos me dijeron que no tocara la campana, quisimos hacer eventos [para recaudar fondos] pero vino la pandemia (…) los migrantes nos apoyaron con una donación, pero aún falta para poder empezar con la torre” añadió el Cura. Sin embargo, se decidió retirar el reloj de la torre con el fin de aminorar la carga y disminuir los estragos que han sido manifestados en la estructura.

GRUPOS

  • Grupo de liturgia
  • Grupo sacramental
  • Catequesis infantil
  • Catequesis presacramental
  • Grupo de jóvenes y adolescentes

REDES SOCIALES Y CONTACTO

Acerca de Nicolle Alcaraz

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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