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Veneración a San Sebastián Peregrino, Patrimonio Cultural Inmaterial de Jalisco

Nicolle Alcaraz

La veneración a San Sebastián Peregrino, y sus respectivos Tololos y Coloradas, fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado el pasado 15 de marzo, bajo decreto el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro.

Esta tradición, que data de por lo menos 150 años de antigüedad, se lleva a cabo en el municipio de Gómez Farías durante el mes de enero, en donde cientos de personas se reúnen para venerar a San Sebastián, mártir del imperio Romano, en su representación de peregrino, imagen que recorre el pueblo de San Sebastián del Sur, y que lleva por guardia a los famosos Tololos y Coloradas.

Tololos y Coloradas: descubriendo sus orígenes

El origen de la palabra Tololo es un aún discutido. Por un lado, están quienes opinan que esta se desprendió del Náhuatl, teniendo por significado “el danzante que, al bailar, reverencia”. Sin embargo, existe también la hipótesis de que provino del mismo español, debido a que dicho vocablo solía usarse para referirse de manera amistosa a un familiar o amigo cercano.

Estos son hombres que,  se ofrecen como guardias durante el recorrido de los días 19 y 20 del mes primero, y suelen vestir camisa y pantalón de manta blanca; un ceñidor rojo; y, en la mano, un farol de carrizo decorado a su preferencia, pero con franjas de papel blancas y rojas.

Por otro lado, las Coloradas, quienes acostumbraban ser las esposas de los Tololos pero que ahora ya no cumplen con dicho requisito obligatoriamente, son mujeres que se ofrecen también a acompañar al Santo durante su camino.

Su nombre emana de su vestimenta, al portar una falda de paño negro con listones de colores bordados en la parte inferior; una blusa blanca con flores; una media sevillana roja, adornada con moños que representan cada danza ofrecida a su patrono; y en su cabeza un sombrero con un paliacate de este mismo color.

El cuerpo de la celebración

El camino se inicia en la casa del Mayordomo Grande, donde se visita a la propia imagen de San Sebastián. Mientras se encienden las luminarias al exterior, el peregrino aguarda dentro de recinto, para después comenzar con su trayecto rumbo a los hogares de los diferentes fieles, quienes piden resguardo a su Santo Patrono, además de agradecer por su gracia y apoyo.

Por la noche, los faroles de los Tololos alumbran las calles, y junto con las Coloradas y el resto del pueblo, continúan el baile que los acompaño durante todo el recorrido. Esta danza tan característica de este evento, representa la eterna lucha entre el moro y el Cristiano, entremezclando elementos culturales de raíz indígena y española, decantando en un sincretismo que se ha mantenido desde la veneración a San Sebastián Mártir.

Acerca de Nicolle Alcaraz

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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