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Peripheria: Signo y Modelo

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

Pbro. J. Marcos Castellón

La Virgen María es el signo y el modelo de la Iglesia. En María, la Iglesia puede redescubrir cada vez, con mayor nitidez, su identidad y, en María, puede encontrar la forma de vivir su misión.

María es Madre de Dios porque ha engendrado en su seno virginal al Hijo de Dios; la Iglesia también es madre porque engendra por el bautismo a nuevos hijos de Dios y hoy, más que nunca, debe aparecer en el mundo con rasgos maternales de ternura, compasión, amabilidad. María es discípula perfecta, porque con su “fiat” (hágase), expresa que siempre escucha la Palabra y la hace vida; la Iglesia debe estar siempre a los pies de su Maestro y Esposo para escuchar su Palabra y hacerla vida, debe mantener fielmente el mensaje de salvación que ha recibido y transmitirlo con su testimonio. María es servidora que, dejando la comodidad de su hogar, subió presurosa a las montañas de Judea a servir a su prima Isabel, que estaba encinta; la Iglesia debe ser servidora, como buena samaritana debe detenerse para curar a los malheridos en el camino de la vida, con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.

De la misma manera, como afirmamos del misterio de María de Nazaret y su relación con la Iglesia universal, podemos afirmar que en la imagen de la Virgen de Zapopan, patrona de nuestra diócesis, la Iglesia particular de Guadalajara puede encontrar un signo de identidad y un modelo de acción pastoral.

Un rasgo muy particular de la imagen de la Virgen de Zapopan es que se trata de una imagen de peregrinación; una Virgen “callejera”, puesto que visita las distintas comunidades parroquiales, hospitales, centros educativos, fábricas, etc. Estas visitas representan, vistas sólo desde el ámbito social, una ocasión privilegiada de reconstrucción del tejido social y, desde el ámbito eclesial, un protagonismo de los laicos. Este rasgo hace a la Virgen de Zapopan un signo de una Iglesia en salida; salida no a tropel sin sentido ni a turistear, sino que, como la imagen zapopana, a consolar, acompañar, servir, a curar, etc.  Por eso, también esta pequeña imagen mariana, es modelo de la acción pastoral en el proceso pastoral diocesano.

El Papa Francisco constantemente repite la necesidad de salir, de una Iglesia misionera en salida. Estamos por comenzar en nuestra diócesis una gran misión permanente de misericordia y, un primer paso, consiste precisamente en “salir”, que se realizará con un instrumento que se ha querido llamar: “intervención pastoral” para que, como la Virgen de Zapopan, recorramos las calles, vayamos a las casas, oficinas, talleres, fábricas, escuelas y todos los ambientes, a buscar los signos de la presencia de Dios y su Reino en los rostros concretos, muchas veces sufrientes, que nos encontraremos. Encontrando la presencia de Dios y de algún valor de su Reino, como semillita aunque sea germinal, nos hará posible que encontremos un espacio para que, de forma testimonial, podamos anunciar, como María, la alegría del  Evangelio.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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