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Pérdida de fieles

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

Pbro. J. Marcos Castellón

Un anciano italiano se acercó a confesar acusándose, lleno de tristeza, que sus dos hijos habían perdido la fe, que ahora ellos se consideraban agnósticos y no querían saber nada de la Iglesia Católica. Para él, heredero y practicante de la fe de sus antepasados por siglos, era una cuestión moral de suma gravedad: ¿qué cuentas le iba a dar a Dios y a sus ascendientes por sus descendientes? Además, él no quería morir sin los auxilios espirituales y su Misa de funeral como es la costumbre católica, pero no tenía garantía de que sus hijos lo cumplieran.

Prácticamente el contenido de la confesión del anciano italiano es también recurrente aquí en la confesión de muchos padres de familia de cierta edad, que se acusan de que sus hijos y los hijos de sus hijos ya no son católicos o no lo son practicantes. Ya no se trata solamente de la crisis juvenil de la pérdida de interés de la práctica religiosa, sino del abandono expreso de la fe y, no pocas veces, con cierta beligerancia.

La encuesta realizada por Polimetrix sobre las creencias en la Zona Metropolitana de Guadalajara señala que el 23.8% son personas que no practican ninguna religión y que, por lógica elemental, salieron de las filas de la Iglesia Católica, pues es la única institución religiosa que ha experimentado la pérdida en cuanto al número de creyentes se refiere.

Las sectas protestantes, así como otras religiones no cristianas, han tenido un ligero aumento de fieles.

¿Por qué la Iglesia Católica está perdiendo a sus fieles a paso veloz? Las respuestas a esta pregunta tan compleja no pudieran ser sino igualmente complejas. Habrá muchos factores: desde el ambiente de increencia que se ha venido extendiendo en la cultura occidental, el pragmatismo económico de la vida, las distintas ofertas de salvación y de sentido de vida que se están ofreciendo en la actualidad, las ideologías contrapuestas a la doctrina católica, la incapacidad de responder a los vacíos pastorales y a la realidad de parte de la acción pastoral de la Iglesia Católica, los escándalos en los que se ha visto involucrada la Iglesia como la corrupción que se ha dado en el Vaticano o los abusos sexuales a menores, la ignorancia religiosa, la falta de atención personalizada en los servicios religiosos que presta la Iglesia Católica, el clericalismo y un larguísimo etcétera.

Hay ya abundante literatura sobre la increencia en la cultura occidental y sobre la necesidad de reforma en la Iglesia en general, pero, a mi punto de vista, falta un serio análisis de las causas de este abandono en nuestra Iglesia particular de Guadalajara. Incluso, deberíamos preguntarnos si la militancia violenta del catolicismo del siglo pasado, como en la guerra cristera en respuesta a la persecución religiosa del gobierno federal postrevolucionario, no se ha trasmutado por la violencia de los cárteles de la droga del Occidente mexicano, que tienen tanto arraigo en los pueblos, antaño baluartes del catolicismo en México.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Todo cambiará cuando profundizen un “mea culpa” y dejen de culpar a los ajenos a la jerarquía.

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