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“Porque lo digo yo”

Editorial de Semanario #1171

Por querer hacer las cosas de una manera rápida y, por lo tanto, sin pensarlas bien, le han tronado varios petardos en la mano a nuestro Presidente. La rapidez está peleada con la calidad y, por el contrario, la eficacia es amiga de la cordura, de la sensatez y del buen ánimo.

Particularmente en tres temas, entre otros que pudiéramos mencionar, no se han tomado las previsiones suficientes para que, suponiendo las buenas intenciones del Ejecutivo federal, no se llegara a crisis. Los tres son igualmente sensibles, es más, los más sensibles para los ciudadanos: economía, salud y seguridad.

Por más que nos digan que las cosas están bien en estos rubros, y que “se va avanzando”, e incluso más allá de las percepciones que avalan el deficiente momento en el que nos encontramos en esta triple materia, los números concretos y la negra realidad que experimentan las personas en la vida cotidiana, cuando van a surtir su despensa al mercado, solicitan un servicio en una clínica pública o son víctimas de un delito, nos dicen lo contrario.

Tampoco se trata de comparar con los datos, “los otros datos”, con los que dice contar el Mandatario de la Nación, porque nunca vamos a estar de acuerdo. Hablamos de hechos concretos, de situaciones comprobables y vividas por los ciudadanos de la calle.

Ojalá que, por principio, el señor Presidente dejara de descalificar cualquier objeción a sus dichos. No nos perdemos en la inocencia de pensar que todos los que alzan la voz contra él tienen las mejores intenciones, no, porque especialmente los políticos siempre buscan llevar agua para su molino, y la descalificación como sistema es su criterio de acción, pero sabemos que hay otras voces, muchas voces, que presentan, con datos específicos y comprobables, que las cosas deben ir por otro rumbo, y la respuesta es la negativa o el desprestigio del otro.

No sabemos si es porque no le informan bien los que son de su primer círculo, o porque no quiere sentirse humano que puede cometer algún error para luego corregir, pero la actitud de “estamos haciendo todo bien” es el peor adversario del desarrollo.

La pérdida de empleo, la remuneración del mismo a la baja, la falta de inversión, la especulación de los mercados que miran a México, las bajas calificaciones en materia de posibilidad de crecimiento, la disminución en el consumo interno, etc., indican que el factor económico es incierto.

El debilitamiento del sector salud por todos los casos que conocemos, es otro tema que ha golpeado a las personas de bajos recursos. Esto no es percepción ni hay otros datos. Los que atendemos enfermos de hospitales públicos lo constatamos.

Pero en donde queríamos aterrizar nuestro comentario es en el reciente problema con los elementos de la Policía Federal (PF). Por darle curso rápido a la Guardia Nacional, les explotó el tema. Si sabían que había corrupción y muchos intereses en juego en esa corporación (pensando en los dichos de AMLO), con mayor razón había que cuidar el paso, el cese, el desmantelamiento, o lo que fuera, de la PF. El conflicto todavía no termina, pero es una prueba más de que no todo lo que se hace rápido y a la fuerza, funciona solo porque lo dice el Presidente.

Acerca de Rebeca Ortega Camacho

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