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Sobre la abstención y el voto duro

Ya sea por flojera, por ignorancia o por un abstencionismo activista, alrededor del 40 por ciento de la población no sale a votar. Por otra parte, hay quienes contra viento y marea siempre votarán por el mismo partido. Para una democracia madura, debemos emitir nuestro voto con discernimiento.

Jorge Rocha

En los procesos electorales mexicanos hay dos fenómenos que han estado presentes a lo largo de los años y que representan un problema para fortalecer nuestra democracia, el abstencionismo y el llamado voto duro.

El primero se de­fine como la ausencia de participación de las personas en los procesos electorales. El nivel de abstención se mide por el número de personas que, teniendo la posibilidad de depositar su voto, no lo hacen.

En las elecciones federales desde hace varios comicios los niveles de abstencionismo están alrededor del 40% de la población y en algunos Estados del país ha llegado al 70%. El Estado de Jalisco no es la excepción, en pasados procesos electorales en varios municipios metropolitanos se ha dado un fuerte nivel de abstencionismo que sobrepasa el 50% de los posibles votantes.

¿Por qué se abstienen de votar?

Las explicaciones más simplistas a­firman que la abstención se produce por flojera de la ciudadanía, y sin dejar de aceptar que hay casos de este tipo, hay hipótesis más plausibles de lo que provoca el abstencionismo.

El primero es que en un país donde la mitad de la población se mantiene sistemáticamente en pobreza, que no tiene claros los bene­ficios que le aportan los gobiernos, que no encuentra eco para la satisfacción de sus demandas, la pregunta pertinente es ¿por qué la gente debería votar si las democracias actuales no le han aportado nada, o casi nada?, la otra explicación es que hay segmentos de población, que desde una postura muy crítica, cuestionan al sistema electoral y su posición es no votar porque consideran que hacerlo es legitimar algo con lo que no están de acuerdo, es decir, estaríamos hablando de un abstencionismo activo.

El gran problema es que no sabemos cuántos ciudadanos responden a una u otra explicación. Ahora bien, lo que es un hecho es que los gobiernos emanados de comicios con un alto nivel de abstencionismo, son gobiernos que cuentan con poca legitimidad.

Para ejemplificar, si un candidato gana una elección con el 30% del voto emitido, pero sólo un 50% de la población votó, es decir, la otra mitad no participó, entonces por ese gobierno sólo votó el 15% de los posibles votantes. Dicho de otra forma, alguien puede ganar un proceso electoral a pesar de que el 85% de los ciudadanos no votaron por él. Esto sin duda es un problema.

Los inflexibles con su voto

Otro de los fenómenos que afectan a la democracia es el llamado voto duro, que en términos llanos podemos de­finir con el votante que pase lo que pase, ya tiene su voto de­finido por un partido.

Desde mi perspectiva hay dos tipos de voto duro, el ideológico y el de estructura.

El primero, son las personas que por a­finidad e identidad partidista siempre votan por un partido. Son los que siempre, sin importar el candidato o las incongruencias de un instituto político, en todos los comicios terminan votando por el mismo partido.

Hay otro voto duro que depende de las llamadas estructuras electorales, que son redes de personas, que, a través de una relación clientelar, comprometen a muchas personas a votar por un partido político en particular. La decisión de las personas de votar por un determinado partido, no procede de ningún proceso de elección racional, más bien depende de la relación de pagar un favor antes concedido. Por supuesto que esto genera una situación clara de inequidad en la contienda, ya que el partido que tenga mayores posibilidades de otorgar favores, será el que tenga mayores probabilidades de ganar una contienda electoral.

Si se combinan una alta abstención con un alto voto duro, podemos estar ante un escenario electoral en condiciones muy desiguales entre partidos políticos.

Para contar con una democracia fortalecida y más madura es necesario que más personas voten y que la forma de elegir a sus representantes populares, sea a través de un proceso discernido.

Ahora bien, no podemos dejar de señalar que la experiencia ciudadana de tener malos gobiernos, combinada con campañas sin mensaje, es un caldo de cultivo para mantener altos niveles de abstención.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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