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Quédate en casa y simplemente no hagas nada

La falsa idea de que valemos mientras producimos, también nos provoca ansiedad durante la cuarentena, pero aquietar el cuerpo, la mente y el espíritu, sin duda nos traerán grandes beneficios para salir renovados.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Otro de los retos que enfrentamos durante el aislamiento social voluntario por el COVID-19 o la cuarentena que estamos viviendo, es que tenemos la idea de que aún resguardados en nuestras casas tenemos que ser altamente productivos y de que debemos dar resultados en todo momento.

Esta idea va desde mejorar nuestras habilidades de cocina o incluso sentarnos a jugar todos los juegos de mesa en familia. La psicóloga Claudia Angélica Rangel, directora de Cuepallizti, A.C. servicios especializados en atención psicójurídica y psicoforense a víctimas de violencia de género y abuso sexual infantil, recomendó: “No nos pongamos tantas exigencias porque no lo vamos a lograr. No todos vamos a salir de la cuarentena con un libro escrito”, aseguró.

“Por qué no dejarnos llevar y realmente descansar nuestro cuerpo y nuestra mente, sin hacer nada. Por qué no tomarnos uno, dos, tres o cuatro días, y quedarnos en pijama, ir solamente del cuarto a la cocina; por qué no disfrutar de nuestro espacio íntimo que es el hogar.

Invertir tiempo en nosotros

“Un uso adecuado de nuestro tiempo libre es reconocernos, y reconocer nuevamente nuestro cuerpo. ¿Qué pasa si tu cuerpo está en un estado de tranquilidad y reposo? Pero la sociedad nos obliga a que tengamos cosas que hacer, no al deber ser. ¿Por qué no darle ese reposo a nuestra mente, a nuestro cuerpo?.

“Sería importante dejar descansar a nuestra mente de las redes sociales que nos saturan de información y que no nos dejan ser nosotros mismos. Aplica igual para los niños y las niñas, para los adolescentes. Tienen derecho de dormir un día completo y eso no los hace menos productivos, al contrario, los va a hacer personas sanas de mente porque los está dejando descansar.

“Tenemos miedo al silencio, tenemos miedo de enfrentar la paz. No sabemos cómo es la paz porque vivimos en una constante violencia.

“Dejemos de violentarnos emocionalmente y mentalmente. Son dos factores que tenemos que tener en cuenta. Dentro de casa debemos empezar a reestructurar nuestras relaciones y nuestras exigencias. Nuestra realidad es el aquí y el ahora. Nuestra familia es nuestro todo.

“Resignificar las relaciones en la familia es básico en este momento y nadie se está dando cuenta. Hay que jugar con los hijos volviendo a lo básico, a jugar con tierra, con palitos; como cuando éramos niños y hacíamos pastelitos de lodo, no necesitábamos Netflix o Youtube. Necesitamos volver a lo básico porque lo hemos olvidado”, indicó la psicóloga.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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