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Entre promesas y realidades

José Andrés Guzmán Soto

“La calidad está en la diferencia” El Estoico

Estamos iniciando un nuevo año y como siempre renacen las promesas, los sueños y las ilusiones de cambios de actitudes, de mejoras en la calidad de vida, de nuevos proyectos y metas que los meses siguientes van diluyendo y se va mermando la voluntad de cumplir y de alcanzar lo que se prometió; esto se debe en parte porque las condiciones de realidad y las circunstancias que nos rodean no siempre son adecuadas a los planes, proyectos y promesas; o bien no supimos aprovechar las oportunidades que en su momento se presentaron.

Es relativamente fácil hacer promesas, planes y proyectos, sobre todo en un ambiente de festividad, de emociones, de entusiasmo contagioso por el inicio de un nuevo año que llena siempre de esperanzas de un futuro mejor para todos y cada uno de nosotros y de nuestra familia; sin embargo, la rutina diaria nos baja los ánimos de cambio y no vamos olvidando de aquello que con tanto entusiasmo prometimos para mejorar.

EL MIEDO EL PEOR MAL DE NUESTRO TIEMPO

Una de las causas más profundas de sueños truncos y promesas incumplidas es la pérdida de la capacidad de ver y entender que la vida es un proyecto de crecimiento, de desarrollo y trasformación constante en un contexto y un tiempo hasta que llegue la muerte. La vida no se detiene y no hay segundas oportunidades de vivir.

Otra de las causas negativas de crecimiento es la aceptación irreflexiva y pasiva de ver la vida como una realidad estática, rutinaria, inamovible, que nos lleva a vivir procesos de adaptación, de aceptación, de adecuación a una realidad que se nos impone y que jamás podremos transformarla porque nos sentimos incapaces de modificarla.

Una tercera causa que nos hace perder la capacidad no solo de soñar, sino de alcanzar nuestros sueños y cumplir nuestras promesas es el miedo profundo al riesgo, a lo incierto, a lo desconocido, a la búsqueda de caminos diferentes, metas nuevas, proyectos alternativos que nos lleven a nuevas realidades de mejora de calidad de vida. El miedo, es sin duda, el peor mal que nos aqueja para construir un mundo mejor; el miedo es la peor enfermedad de nuestro tiempo.

NEGATIVIDAD SOCIAL NOS VUELVE MANIPULABLES

Estas situaciones de vida negativas no lleva irremediablemente a perder nuestra esencia de ser humanos, nuestra libertad para decidir, nuestra capacidad para pensar, nuestra creatividad para construir, nuestra conciencia de ser humanos, nuestra imaginación para soñar y nuestra voluntad para elegir lo mejor; esta negatividad social nos vuelve objetos manipulables de un sistema social impuesto desde fuera por los dueños del poder; pasamos a ser piezas de una maquinaria social que nos utiliza para su beneficio.

Es necesario tomar conciencia de nuestras grandes capacidades y posibilidades de trasformación y de cambio tanto personal como social. Debemos entender que sólo con nuevas actitudes podremos provocar cambios personales y sociales en la realidad que vivimos. Debemos ser conscientes de que para cambiar la realidad, primero tenemos  que cambiar nosotros mismos; arriesgarnos a caminar por senderos diferentes que nos trasformen y transformen nuestras realidades, pero siempre comprometidos con nuestra calidad humana, con nuestras virtudes y valores humanos.(entresacado)

Recordemos siempre aquellas palabras de Albert Einstein: “Si quieres que las cosas cambien, tienes que hacer cosas diferentes”; porque si haces las mismas cosas, jamás cambiará la realidad por más promesas que hagas cada año nuevo.

Si queremos que los sueños se hagan realidad, tenemos que hacer cosas diferentes, con actitudes diferentes y con compromisos diferentes porque la calidad está en la diferencia.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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