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PARA NO CAER EN EL DESÁNIMO Y LA DESESPERANZA

Querida Lupita:

Mis hijos adolescentes no creen en el matrimonio, no quieren estudiar, no aspiran a mejorar en nada.   Viven al día viendo en instagram a una serie de influencers que además de hablar con lenguaje pobre y grosero, incitan a la vida vulgar. Apoyan el aborto, el consumo de marihuana y el sexo sin amor. Me siento desolada al escucharles.

Ma. Fernanda C.

Hermana mía, Marifer:

Sin la fe, se sufre sin consuelo ni esperanza.

En los momentos difíciles debemos recordar quiénes somos. No estamos solos. Dios no es un creador lejano sino un Padre amoroso.

Si no queremos caer en el desánimo y la desesperanza necesitamos volver a Dios, alimentar nuestra fe. Con ella sabemos que todo problema tiene solución y que cada dificultad se nos presenta para crecer. 

Nuestros hijos adolescentes están aprendiendo a vivir. Se encuentran en una etapa en la que su cerebro les permite pensar más y mejor y debemos aprovecharla para platicar más con ellos. Ayudarlos a reflexionar con nuestras palabras y buen trato. No te desanimes como madre de familia si tus hijos plantean hipótesis contrarias a tu cosmovisión cristiana. Es natural que cuestionen las enseñanzas de los padres, y es una buena noticia que tengan la apertura para hablarlo con ellos.

El pensador, filósofo y escritor español Miguel de Unamuno respondía así a un buen amigo:

“Me dices en tu carta que tu divisa ha sido ir adelante, y de hoy en más será arriba. Deja eso de adelante y atrás, arriba y abajo… palabras que se mueven en el espacio exterior tan solo, y busca el otro espacio, tu ámbito interior, el ideal, el de tu alma.  En vez de decir adelante o arriba, di: ¡adentro!.

Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que rebases luego,  conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e Indiviso”.

Hoy, nuestros hijos y la sociedad en general son llamados constantemente ya no arriba y a adelante sino a vivir en extremo las emociones, al placer inmediato sin reflexión alguna. Es por eso necesario ir adentro. Al encuentro de nuestra esencia que es dar gloria a Dios con una vida virtuosa. 

Vivamos un cristianismo vital, que no tiene motivos para temer el futuro, ya que vuelve continuamente a las fuentes y se regenera en ella (Novo Millennio Ineunte).

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

Acerca de Miroslava Flores Torres

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