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¿Qué hambres tenemos insatisfechas?

30 de noviembre: Día Internacional de la lucha contra los TCA

Rosy Muñoz Miranda , community manager de CAITA

Vivimos en un lugar donde las contrariedades e incongruencias que nos muestran son –para algunos– imperceptibles. Por un lado, vemos
cuerpos atléticos, bien formados y proporcionados que nos “invitan” a replicar sus estilos de vida; por el otro, nos venden la idea de que las reuniones en familia y con amigos, son mejores si hay comida de por
medio. Culturalmente, somos un país que hasta para despedir a un ser querido de la vida en este mundo, hacemos una comida o cena luego de concluir los Rosarios.
Para muchos puede parecer cuestión de risa, pero para otros, vivir se limita a extremar las proporciones de comida que se ingieren cada día.

“Todo pasa dentro de nuestra cabeza, estaba configurado: ‘Tienes que bajar de peso’. Porque durante quince años batallé con mi obesidad.
Nunca te das cuenta cuando llegas ahí, hasta que ya estás dentro del trastorno, solamente pensaba: ‘Voy a llegar a mi casa, ¿qué voy a comer y cómo lo voy a quemar?’”.
Laura, Testimonio de anorexia, para Instituto Caita

LA COMIDA Y NUESTRAS EMOCIONES
Se conocen como trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y van relacionados con las emociones.
Angélica Pérez García es maestra en psicología clínica y de la salud, con enfoque cognitivo conductual y terapeuta especialista en TCA, así como presidenta fundadora de Caitab AC (Consulta y asesoría para el
tratamiento de la anorexia y la bulimia) e Instituto Caita. Angélica señala que la función que tiene la comida en la vida de la persona puede llegar a ser un regulador de emociones intensas como enojo y tristeza, pero resalta la insatisfacción.

“Cuando una persona tiene problemas con su satisfacción
corporal, es decir, con la aceptación, con el agrado y el gusto por el cuerpo, y después realiza conductas asociadas a quitar algunos alimentos o reducirlos con la intención de modificar, incluso corregir su cuerpo, que desde la perspectiva del trastorno tiene defectos, se busca esa parte para trabajarla en terapia”.

Un TCA no es un capricho de una jovencita para llamar la atención de los demás.

Ellas –generalmente se presenta más en mujeres lidian para no ser vistas, evitan la “crítica cariñosa” de alguna tía u otro familiar que opina desde el juicio: “Te ves más repuestita”, “ya no te ves bonita, ya no bajes de peso”.
NO ES UN JUEGO
Los TCA son enfermedades mentales graves, principalmente
si hablamos en cuestión de mortalidad, por estar vinculados a la alta vulnerabilidad para hacerse daño incurriendo en conductas de riesgo, asegura la Mtra. Angélica, como el suicidio. Así como abuso de
sustancias para el control de peso y que pueden tener repercusiones a nivel orgánico, desencadenando en la muerte.
Los TCA más comunes son: anorexia, bulimia y trastorno por atracón.
De estos tres, el más frecuente es la bulimia, seguido por el trastorno por atracón. La anorexia, comenta la Mtra. Pérez García, es del que más solicitan ayuda porque se visibiliza más pronto, por la pérdida de
peso tan severa en la persona.

“La misma familia me decía que estaba gorda, que comía mucho y esas palabras se te quedan en la cabeza. Me obsesioné al grado de hacer dietas y
ejercicio excesivo, llegó el momento en que únicamente tomaba agua. Diario pensaba en las calorías, en cómo bajarlas. Perdí mucho tiempo porque no salía con amigos, ni con familia para evitar ingerir alimento”.
Eli, Testimonio para Instituto Caita

¿CUÁL PUEDE SER EL TRASFONDO?
Los TCA son multifactoriales, sí puede existir un detonador que puede encontrarse en el ambiente, en los contextos familiares, pero hay un término que es de primera instancia preponderante para que se manifieste el trastorno, asegura la presidenta de Caitab AC: “La vulnerabilidad biológica es el primer punto, antes de otros detonadores como lo que sucede fuera de la persona, por ejemplo, las críticas, presión social
a mantener un peso específico, comentarios, burlas, puede haber abuso sexual, perfeccionismo”. Cada caso se presenta de distintas maneras, sería arriesgado atribuirlo a una sola causa.

¿ES LA OBESIDAD LA ANTESALA DE UN TCA?
La Mtra. Angélica subraya que se debe ser cuidadosos con el tema de la obesidad. Primero resalta que no es un TCA, sino una enfermedad metabólica que debe ser tratada como tal y no como un trastorno mental.
Aunque la realidad ha mostrado que si se han presentado algunas características de TCA en quienes presentan obesidad, principalmente, mórbida.
¿SE PUEDEN SUPERAR LOS TCA?
Aunque es posible salir de la enfermedad con terapia integral que consiste en consultas psicológicas y psiquiátricas, nutricionales, terapias familiares y desarrollar una consciencia plena, se debe considerar que en etapas adultas existan recaídas.
La especialista en el tema, la Mtra. Pérez García lo explica: “Una persona que ha presentado un problema de esta naturaleza siempre tendrá que estar alerta, sobre todo porque la función que llegó a adquirir la
comida en su vida es una función de regulación; entonces, es muy probable que pueda presentar incluso episodios”.
Agrega que las condiciones problemáticas como ayunos, dietas restrictivas, vómitos y atracones pueden desaparecer, pero suelen tener una postura del
perfeccionismo, del cuidado corporal y no dejar de hacer actividad física –entre otras situaciones– lo que pudiera derivar en algún suceso extraordinario que se vivió con anterioridad.
“Se habla de factores predisponentes, factores precipitantes y factores perpetuantes, comportamientos que propagan que la conducta problemática del comer se mantenga. Esto conlleva a que lo vuelva a padecer, especialmente si no llevó un tratamiento adecuado y no ha desarrollado habilidades para regular esas emociones que no sean a través de la comida”.

Cuidar nuestros comentarios
Otro ángulo que enfatiza la fundadora de Caitab, Angélica Pérez, son los factores motivacionales del entorno y que reafirman, para quien vive con un TCA, creencias que van alimentando durante la vida. Un ejemplo sería el siguiente: “Oye, ¡qué bien te ves!, ¿cuánto has bajado?”, incluso dicen “¡Que fuerza de voluntad!” Si la persona en su momento ha creído que no tiene fuerza de voluntad y le refuerzan eso a través del logro del control de peso, entonces puede pasar que no pare la dieta, particularmente si no está el especialista que cuide su régimen alimenticio.
Muchas familias acostumbran a llamarse con sobrenombres y desconocen
el alcance que las palabras pueden tener en algún hijo que no está cómodo
con su cuerpo. Por eso, debemos acercarnos desde el amor, desde el afecto
y no desde el juicio, asegura la Mtra. Angélica Pérez: “Incluso podemos decir: “No sé cómo ayudarte, solo sé que me preocupa lo que estás pasando, y si puedo hacer algo por ti, permíteme hacerlo”. Finalizó.

“Cuando entré a terapia, vi mis enfermedades –la anorexia y la bulimia– como un duelo. Estoy aceptando que ya no son parte de mi vida y que debo seguir adelante sin ellas. Perdí muchas experiencias valiosas con mi familia por estar dentro de “mi mundo”. No tenía fuerza para hacer nada”.
Jimena Testimonio para Instituto Caita

Trastornos de conducta alimentaria más comunes

  1. La anorexia se caracteriza por la restricción de alimentos y una baja de peso considerable, la persona sigue viéndose a sí misma
    (sintiéndose) gorda (como generalmente se autodenominan).
  2. La bulimia consiste en tener episodios de comer excesivamente y después recurrir a prácticas purgativas. Entre otras características.
  3. El trastorno por atracón consiste en comer compulsivamente y posteriormente sentir culpa. Después dejan de hacerlo para repetir el círculo de nuevo.

No hay una edad específica para que se presente una de estas enfermedades: anorexia, bulimia u otro TCA, por lo regular es en la adolescencia, aunque cada vez es más la presencia en niñas de 8 a 11 años.

¿Dónde?
Facebook: Caitab A.C
Tel. 33 1136 6578

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